Tanto amor en cada risa, en cada voz, en tus ojos hay un mundo y un adiós. Bendiciones al pasar, tu ternura siempre está, vibra en ti. Si te nombro en el susurro de un ayer, sé que el eco de mi canto va a volver. Tanta vida tú me diste, que al final verás en mí un latir. No pretendo ser tu dueño, ni el destino que te ató, pero en cada risa tuya yo descubro lo que soy. Pasarán más de mil años, muchos más, y en la sombra de este tiempo quedará mi ternura junto a ti, como un verso que al reír dirá tu nombre. Bendiciones, mi amor, Bendiciones…


