
Cuando tu voz rompe la noche, algo despierta en mi interior. Tu grave acento enciende el fuego, y hace temblar mi corazón. Tu voz se desliza por mis venas, como un secreto de pasión. Y cada nota de tu aliento me roba poco a poco la razón. Tiembla mi piel bajo tu aliento, arde mi sangre con tu voz. No dices nada extraordinario, y aun así pierdo el control. Hay una magia en tu manera de pronunciar cada palabra, como una llama que me quema, como un deseo que me llama. SOLO TE PIDO UNA COSA: ¡HABLA, HABLA! No importa lo que quieras decir, solo habla, habla… Dime cualquier cosa, vida mía, aunque no tenga explicación. Yo necesito oír tu voz, sentirla dentro del corazón. ¡HABLA, HABLA! Que tu voz me vuelva a estremecer. ¡HABLA, HABLA! Que mi sangre vuelva a arder. No necesito tus palabras, ni promesas de amor. Solo necesito ese timbre que me despierta el corazón. Tu voz se queda entre mis venas, como un perfume de ayer. Cada vibración en mi pecho me hace quererla otra vez. Y cuando bajas lentamente esa voz profunda y sensual, la sangre comienza a hervir, y mi razón se vuelve a escapar. Tu voz me quema sin tocarme, me hace temblar sin explicación. Es un incendio bajo mi piel, es un pecado sin perdón. No necesito tus promesas, no necesito explicación. Solo quiero escuchar tu voz, una vez más, una vez más… SOLO TE PIDO UNA COSA: ¡HABLA, HABLA! No importa lo que quieras decir, solo habla, habla… Que tu voz me atraviese, que despierte toda mi piel. Que mi corazón pierda el rumbo cuando te vuelva a oír otra vez. Habla… No te calles… sigue hablando… Yo solo quiero escuchar tu voz. Habla…

