Rafael Castillo, una historia que inspira, de Mario, Carlos y una madre que nunca tira. Codo a codo, siempre pa’ adelante, con el alma de su madre, siempre constante. [Verso 1] Desde el sur, donde el sol nunca se apaga, Mario y Carlos, la calle les llama. El hermano mayor, firme como un roble, el pequeño con su fuego, pero siempre con nobleza. Pero no están solos, en su pecho hay un faro, una madre que luchó, nunca les dejó en claro. Con su amor incondicional, les enseñó a vivir, a no rendirse jamás, a seguir hasta el fin. [Coro] Lucharon juntos, nunca se cayeron, con cada caída, más fuertes fueron. De Rafael Castillo, no hay quién los frene, hermanos de hierro, que el viento no detiene. Y su madre en el alma, guiando cada paso, fuerza y amor, el mayor de los abrazos. [Verso 2] En el barrio les tocaron mil batallas, pero su madre les dio el alma, la que no falla. Mario con su calma, siempre mirando al frente, Carlos con la fuerza, avanzando incansablemente. Ella les enseñó que el amor era su escudo, que aunque el camino fuera duro, nunca el fin era mudo. Porque entre sacrificios, ella siempre estuvo allí, siendo la guía, el faro, el refugio en su país. [Coro] Lucharon juntos, nunca se cayeron, con cada caída, más fuertes fueron. De Rafael Castillo, no hay quién los frene, hermanos de hierro, que el viento no detiene. Y su madre en el alma, guiando cada paso, fuerza y amor, el mayor de los abrazos. [Puente] Y aunque el mundo a veces fue un mar de dudas, su madre les enseñó a navegar las brumas. El amor de ella, nunca se extinguió, y en sus corazones, la esperanza brotó. [Coro Final] Lucharon juntos, nunca se cayeron, con cada caída, más fuertes fueron. De Rafael Castillo, no hay quién los frene, hermanos de hierro, que el viento no detiene. Y su madre en el alma, guiando cada paso, fuerza y amor, el mayor de los abrazos.