¿Por qué seguís pisando esta tierra, si declaráis que no os pertenece? Si os proclamáis la estirpe superior, ¿por qué necesitáis el oro de este plano? ¿Por qué acumuláis el hierro y el silicio si vuestro reino está en otra dimensión? Creéis en un trono más allá de la materia. Predicáis el cielo para los de abajo, mientras vuestras manos no sueltan el petróleo ni la frontera. Si vuestro dios os espera con los brazos abiertos, ¿qué hacéis aún aquí, con los pies sobre el barro que despreciáis? Habláis de salvación como un dogma, pero vuestra fe no renuncia a un solo centímetro de tierra. Si sois los escogidos, ¿por qué no ascendéis de una vez? ¿Qué os detiene? ¿El miedo a que el vacío no tenga trono? ¿El miedo a que el cielo sea solo aire. El peso de vuestras leyes no sostiene el curso de la naturaleza. Vuestras escrituras no doblegan la raíz. Vuestros dioses no resisten el frío del invierno. Y sin embargo, seguís aquí, aferrados a la carne que despreciáis, exigiendo el sudor de los que llamáis inferiores. Si sois los elegidos, elegid el vacío. Dejad la tierra a los organismos que la habitan. Dejad el agua a los que no la venden. Dejad el fuego a los que no lo usan para quemar al otro. Ascended, si podéis. O reconoced, de una vez, que vuestro reino no existe fuera del miedo que os sostiene. Chachipén, drom. El Duende, drom.