
(Verso 1) Me despierto y hay un precio en la respiración, me venden la luz que entra por el ventanal. Dicen que soy libre, pero eligen mi estación, y me tocan la cara con un billete de papel. Me juran que la luna es de quien la sabe vender, pero yo la veo llena y no me pide na'. (Estribillo) ¡Y me toman el pelo! Lo sé, lo sé, pero creo en la gente, me niego a odiar. Aunque el dinero baile sobre mi fe, yo sé que la suerte no es mía, es de todos y no la voy a soltar. (Verso 2) Soy un afortunado, lo admito sin rubor, pero mi suerte no la firmo, no es de mi propiedad. Es el viento que empuja la semilla y la flor, no el oro que decide a quién dejar pasar. No tengo un mensaje disruptivo que lanzar, solo un puñado de verdad que quiero compartir. (Estribillo) ¡Y me toman el pelo! Lo sé, lo sé, pero creo en la gente, me niego a odiar. Que el agua, el techo y saber no son negocio, es fe, y aunque la suerte no es mía, juntos la vamos a sembrar. (Puente) Llaman "tecnológicas" a los nuevos amos del sol, dueños del espejo donde miramos los dos. Pero si tú te anunciAS sin doblar la rodilla, si pones tu conocimiento en mi ventana sencilla... Esta plataforma es tuya, no la para un blindaje, es un árbol de palabras regado por el coraje. (Estribillo Final - más lento y coral) Ya no me toman el pelo... (lo entiendo) Creer en la bondad no es sonar mal. Que los servicios básicos sean el cielo, y la suerte, amiga, en cada portal. Anúnciate libre, que el ruido se va, y lo que construimos, nadie lo comprará. (Outro hablado o susurrado) "Si quieres ser encontrado... no traigas monedas. Trae tu verdad. Anúncia-te."

