Song Cover Image

Tu nombre en la ventana

[Intro – guitarra acústica limpia, arpegios suaves, bajo cálido, batería casi susurrada] **[Verso 1]** Llevo tu nombre escrito en la condensación de todas las ventanas de los trenes que he tomado. Se borra con el frío, vuelve con mi aliento, como si el mundo entero supiera que te he amado. No te prometí lunas, ni versos de cristal, solo este corazón torpe que no sabe estar callado. Pero cuando te duermes y apoyas la cabeza en este hombro roto… hasta el tiempo se ha parado. **[Verso 2]** Eres como el puerto al que vuelve el marinero aunque jurara mil veces que ya no volvería. Eres el café frío que me espera en la mesa, la luz que se me enciende cuando todo se apagaba. No somos de revista, ni de final feliz, somos de discusiones, de silencios y de abrazos. Pero en medio del caos, en la peor tormenta, tú eres el faro que no necesita hacer ruido. **[Pre-Coro – voz más cálida, guitarra eléctrica entra con suavidad]** Y aunque el mundo gire sin preguntar por mí, contigo hasta el desorden tiene su propia armonía… **[Estribillo – emotivo, melódico, sin gritos, con coros sutiles de fondo]** Tú eres el mapa que no necesito leer, el verso que se escribe solo cuando pienso en ti. Eres el mar que calma mi tempestad, la única verdad que no me ha traicionado jamás. Tú eres el hogar que llevo en el andar, el susurro que me dice: “Sigue, no te rindas más”. Y aunque todo se deshaga como sal en el mar, contigo… hasta perderse es saber dónde estar. **[Verso 3]** Recuerdo aquel invierno que nevó en la ciudad, y tú me dijiste: “Ven, que el frío no es tan malo”. Nos sentamos en el suelo, sin hablar, sin razón, y el silencio entre nosotros valía más que mil discursos. No necesito fotos para acordarme de ti, tu olor vive en mi chaqueta, tu risa en mi reloj. Eres el ritmo lento que me enseñó a esperar, la calma después del grito, el pan después del hambre. **[Puente – solo de guitarra melancólico, como una ola que se retira]** **[Puente vocal – íntimo, casi hablado]** Y si un día me pierdo… no me busques en los bares, ni en las viejas canciones. Búscame en tu almohada, en el lado vacío de la cama… porque ahí es donde sigo, aunque no esté. **[Estribillo final – más intenso, pero contenido, con arreglos de cuerda suaves]** Tú eres el mapa que no necesito leer, el verso que se escribe solo cuando pienso en ti. Eres el mar que calma mi tempestad, la única verdad que no me ha traicionado jamás. Tú eres el hogar que llevo en el andar, el susurro que me dice: “Sigue, no te rindas más”. Y aunque todo se deshaga como sal en el mar, contigo… hasta perderse es saber dónde estar. **[Outro – voz sola, guitarra acústica, eco leve]** Así que no me digas adiós… porque ya no sé vivir sin tu nombre escrito en la ventana de algún tren que vuelve a ti.