
(Verso 1: El Recolector de Historias) Entré a la taberna con el laúd al hombro, buscando una historia entre el humo y el asombro. Porque un bardo no solo canta de lo que ve, bebe de las leyendas y les devuelve la fe. He guardado en mi bolsa el linaje de un rey, y la sátira aguda que desafía a la ley. (Coro: La Esencia del Bardo) Somos ecos en el valle, voces de los que callan, los que hacen que héroes no pierdan las batallas. Con versos curamos, con rimas guiamos, la magia y el arte desde niños estudiamos. Tejemos mentiras que se vuelven verdad, pues un bardo compone canciones de calidad. (Verso 2: La Inspiración y la Magia) Si tu espada flaquea ante el miedo y la muerte, mis notas te darán de nuevo la suerte. Uso la Inspiración Bárdica para elevar tu valor, mientras mis cantos de descanso calman tu dolor. Puedo ser el pícaro, el sabio o el bufón, pero siempre soy el nexo de tu expedición. (Puente: Las Dos Caras) Si el caballero es el brazo y el mago es la mente, el bardo es la llama que mueve a la gente. Exagero tu gloria, oculto tu error, para que el mundo te vea con ojos de honor. Mientras mi nombre se pierde en el tiempo, Tu historia se queda de ilustre ejemplo. (Final) Así que alza tu copa, viajero cansado, que mientras yo cante, no serás olvidado. Pues el filo se oxida y el oro se gasta, pero una buena canción... con eso basta.

