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青いウサギのワルツ - El vals del conejo azul

🇯🇵 カチ、カチ、カチ… 錠前が歌う… カチ、カチ、カチ… もう誰も救えぬ… あたたかい、やわらかな手が、悲しい子猫の首筋を撫でた 蒼い兎のぬいぐるみが、綿の口でこう言った: 「ようこそ、僕らのワンダーランドへ!ぐちゃぐちゃパーティに参加しない?」 空っぽの瞳で、子猫はとことこ、敷居を跨いだ。 「お名前は?」「お名前は?」訊ねても、答えは、ない、ない、ない。 腐った水の匂いがする、どろどろの井戸。 傍らには、誰かの黒髪が詰まった、真っ黒なゴミ袋。 兎は耳元で、甘く、囁いた: 「大丈夫さ…今日から君は『お豆さん』、ふふふ…」 キーンコーンカーンコーン、鐘が鳴る! チク、タク、チク… 楽団が壊れたワルツを奏でる! 「さあ、さあ、お遊戯の時間だよ!」 「遊べ!遊べ!めちゃくちゃに遊べ!」 「清らかな魂、罪などないない!」 「踊れ!踊れ!くるくる踊れ!」 「お外のルールはぽいぽい捨てちゃえ!」 「遊べ!遊べ!ぜんぶ忘れて!」 「…ほら、カメラがみてるよ?」 いち、に、さん…いち、に、さん… いち、に、さん…いち、に、さん… 「王様は僕だ」と、胸に烙印を押す。 スプーンの王笏、肋骨にぎゅう、と押し付ける。 シー、シー、シー…囁きながら:「息を止めて」 「いち… にの… さん…はい、おしまい!」 お母さん 見てない、見てない、見てないな。 お父さんどこかな?どこかな?いないかな? その瞬間に— 「壊せ!壊せ!ぜんぶ、ぜんぶ、こわしちゃえ!」 蒼い兎がケタケタ笑う。 悲しい子猫は見ていた、 狂った神様みたいな、主の顔を。 ぬいぐるみは叫んでいた、甲高い声で: 「たのしいね、たのしいね、ずうっと、ずうっと終わらない!」 いち、に、さん…いち、に、さん… いち、に、さん…いち、に、さん… 「…うさぎさんは、いつだってお腹ぺこぺこ…」 悲しい子猫が、最後の息で、途切れ途切れに囁く。 「明日も来るかな、次の子猫が、 可哀想な、可哀想な、おもちゃの仲間入り。」 ガチャ、ガチャ、ガチャ… 鍵は回り続ける… ガチャ、ガチャ、ガチャ… 誰も「君を」助けない… 兎は言う、ここは安全だと— 永遠に、このお屋敷で。 また新しい足音がする。兎は言った、にこやかに: 「僕の劇場へようこそ、さあ、楽しい宴を始めようか。」 🇪🇸 Tic, tac, tic... la cerradura canta... Tic, tac, tic... ya nadie puede salvarse… Una mano tibia y suave acarició el cuello del triste gatito. Un conejo de peluche azul dijo con su boca de algodón: «¡Bienvenido a nuestro País de las Maravillas! ¿No quieres unirte a nuestra caótica, caótica fiesta?» Con ojos vacíos, el gatito cruzó el umbral, pasito a pasito. «¿Cómo te llamas? ¿Cómo te llamas?», preguntaron, pero la respuesta fue no, no, no. Un pozo de lodo que apesta a agua podrida. A su lado, una bolsa de basura negra, negrísima, rellena con el cabello negro de alguien. El conejo le susurró dulcemente al oído: «No pasa nada... Desde hoy te llamarás 'Frijolito', jejeje...» ¡Ding, dong, dang, dong!, la campana suena. Tic, tac, tic... ¡la orquesta toca un vals descompuesto! «¡Venga, venga, es la hora de jugar!» «¡Juega! ¡Juega! ¡Juega hasta enloquecer!» «¡Un alma pura, pura, no conoce el pe-ca-do!» «¡Baila! ¡Baila! ¡Gira y baila sin parar!» «¡Las reglas de afuera, tíralas, tíralas ya!» «¡Juega! ¡Juega! ¡Olvídalo todo!» «...Mira, la cámara te está viendo, ¿sabes?» Un, dos, tres... un, dos, tres... Un, dos, tres... un, dos, tres… «Yo soy el rey», dice, marcando su pecho con un hierro. Una cuchara por cetro, presionada fuuuerte contra sus costillas. «Shhh, shhh, shhh...», susurra, «aguanta la respiración». «Uno... do-os... tres... ¡y se acabó!» Mamá no mira, no mira, no mira, no. ¿Y papá dónde está? ¿Dónde estará? ¿No está por acá? Y en ese instante— «¡Rómpelo! ¡Rómpelo! ¡Rómpelo todo, todo, todo!» El conejo azul ríe a carcajadas metálicas. El triste gatito observaba el rostro del amo, como el de un dios demente. El peluche gritaba con una voz chillona: «¡Qué divertido, qué divertido! ¡Esto nunca, nunca, nunca terminará!» Un, dos, tres... un, dos, tres... Un, dos, tres... un, dos, tres… «...el conejito siempre tiene mucha, mucha hambre...» susurra el triste gatito con su último aliento, entrecortado. «Mañana vendrá otro, me pregunto, el siguiente gatito, para unirse a las filas de los pobres, pobres juguetes rotos». Clanc, clanc, clanc... la llave sigue girando... Clanc, clanc, clanc... nadie «te» salvará a ti... El conejo dice que aquí estás a salvo— Para siempre, en su mansión. Se oyen nuevos pasos. El conejo dijo, con una sonrisa alegre: «Bienvenido a mi teatro. Y ahora, ¿empezamos el divertido banquete?»