
Juanmi tranquilo estaba, mirando su televisión, cuando de pronto el móvil sonó, ¡vaya interrupción! "Desde Singapur te hablo", dijo un acento indiano, "Tus criptos en grave riesgo están hermano." ¡Ay Juanmi, qué sudores le cayeron! "Mis bitcoins están temblando, ¡mis ahorros se perdieron!" Corrió al grupo de WhatsApp y compartió su desgracia, y todos los colegas ya temían la estafa en masa. Cuidado con la estafa digital, te prometen el oro y te quitan el real. Un clic mal dado, un correo letal, y te vacían la cuenta, ¡es un golpe brutal! Mientras Juanmi sudaba, Jesús vio el móvil arder, un ingreso misterioso que no podía entender. "¡Seis mil euros en la cuenta! ¿Cómo han llegado aquí? Seguro es un préstamo raro… ¡Me han robado el DNÍ!" ¡Ay Jesús, qué paranoia, qué caos monumental! Llamó al banco, fue a la poli, ¡esto pinta criminal! "¿Quién me pidió este préstamo? ¡Esto es un desvarío!" Sin recordar que los seis mil eran del Zafira vendío. Cuidado con la estafa digital, te prometen el oro y te quitan el real. Un clic mal dado, un correo letal, y te vacían la cuenta, ¡es un golpe brutal! Mientras Juanmi sospechaba que medio mundo iba a robarle, los colegas le advertían que con cambiar contraseñas vale. Y Jesús, ya medio loco, estaba fatal, hasta que su mujer le recordó: "¡Es del coche, chaval!" Cuidado con la estafa digital, te prometen el oro y te quitan el real. Un clic mal dado, un correo letal, y te vacían la cuenta, ¡es un golpe brutal! "Moraleja, querido amigo, si te llama un tío con acento indiano, primero respira hondo y que se meta sus consejos por el ano. Y si un ingreso aparece, haz memoria, recuerda tu Opel Zafira que vendiste a un zurdo … antes de montar un revuelo absurdo." Cuidado con la estafa digital, te prometen el oro y te quitan el real. Un clic mal dado, un correo letal, y te vacían la cuenta, ¡es un golpe brutal!

