
De tono beige el pantalón vaquero que le hace tan bonita la figura, ajustado y ceñido a la cintura cuando marca la curva del trasero. Por esos ojos, Carmen, yo me muero, por borrar de tus labios la pintura, por sacarte a bailar sin más premura y decirte a la cara que te quiero. Carmen eres preciosa y no te enteras ni sabes que me gustas demasiado aunque tengas dieciocho primaveras. Lo siento, nena, estoy enamorado, me encanta cómo mueves las caderas y la forma de cómo me has mirado.
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