
Tu Respiración
El mundo gira sin pedir perdón, pero tú llegaste sin hacer ruido, como la luna al alba en un cajón, y despertaste lo que estaba dormido. Tus manos son dos lunas de cristal, que dibujan mapas sobre mi piel, y cada arruga, cada señal, es un verso dulce y también fiel. Ay, amor, qué bonito es tu nombre al viento, qué bonito perder el tiempo en tu acento. No quiero un mundo sin tu respiración, porque sin tu calor, moría esta canción. Ay, amor, qué bonito el nudo en la garganta, cuando tus ojos me dicen “adelanta”. No hay distancia, no hay miedo, no hay reloj, solo el milagro tierno de tu voz. Tus pasos son semillas en el jardín, de un futuro que ya huele a verdad. Y yo que fui tormenta sin fin, me hice calma por tu voluntad. El café de la tarde tiene tu sabor, las sábanas blancas guardan tu perfil, y me enseñaste que el valor más grande es querer así, tan sutil. Ay, amor, qué bonito es tu nombre al viento, qué bonito perder el tiempo en tu acento. No quiero un mundo sin tu respiración, porque sin tu calor, moría esta canción. Ay, amor, qué bonito el nudo en la garganta, cuando tus ojos me dicen “adelanta”. No hay distancia, no hay miedo, no hay reloj, solo el milagro tierno de tu voz. Si algún día el silencio nos quiere robar, yo le presto mis alas para volar, pero nunca te juro, jamás, el frío de un “hasta nunca” detrás. Tus huellas se quedan en mi despertar, como el sol que no sabe cómo no amar. Coro final (más intenso, con un suspiro final) Ay, amor, qué bonito es tu nombre al viento… (qué bonito, mi vida) qué bonito perder el tiempo en tu acento. No quiero un mundo sin tu respiración… porque sin tu calor, moría esta canción. Ay, amor… qué bonito el nudo en la garganta… cuando tus ojos me dicen “adelanta”. No hay distancia, no hay miedo, no hay reloj… solo el milagro tierno de tu voz. [Outro (susurrado, con guitarra suave)] Tu respiración… mi religión. Tus labios… mi única dirección.


