Callé mi voz por no romper el aire Guardé las lágrimas dentro del pecho En mis labios todos tus besos cobardes Por manipular hasta mis sueños Si alguien ha de perdonarte que sea Dios Porque no seré yo Porque no seré yo No seré yo Ay, qué castigo fue el de este querer Que me ató las manos, que me hirió la piel Maldigo hasta el último día en que te amé Que el fuego arda, y tu ardas en él Recé por cada una de tus mentiras Rogué al cielo de rodillas que fueran verdad Me enredaste con tus caricias Te reíste de todo el amor que te quise dar Si alguien ha de perdonarte que sea Dios Porque no seré yo Porque no seré yo No seré yo Ay, qué castigo fue el de este querer Que me ató las manos, que me hirió la piel Maldigo hasta el último día en que te amé Que el fuego arda, y tu ardas en él Que se rompan los hilos del alma Que se lleve tu estampa el azar Que te quemen las llamas del alba Pero no quiero volver a llorar Ya no quiero llorar Ya no me quedan más lágrimas Ay, qué castigo fue el de este querer Que me ató las manos, que me hirió la piel Maldigo hasta el último día en que te amé Que el fuego arda, y tu ardas en él Si alguien ha de perdonarte que sea Dios Porque no seré yo Porque no seré yo