Como las olas que hacia la orilla van, Nuestros minutos se apresuran a terminar; Cada lugar que cambia con lo que lo precede, En constante labor todo avanza sin cesar. La vida, nacida en luz plena, Alcanza madurez, coronada en su ser, Eclipses torcidos contra su gloria luchan, Y el Tiempo que dio ahora su regalo quiere vencer. El Tiempo hiere la flor de la juventud, Marca en la belleza sus paralelos, Se alimenta de la verdad de la naturaleza, Nada permanece, su guadaña lo devora. Y aun así, con esperanza mi verso vivirá, Alabando tu valor, pese a la mano cruel.