Adrián hijo mio. Mis palabras no son solo palabras, son la verdad más pura de mi Amor. Cuando un hijo nace, te cambia la vida y te enseña un Amor, que no sabías que existía. Y cuando parte de forma tan temprana, esa ruptura en el Alma es real. La forma en que he aprendido a convivir con él, Y a transformar ese dolor desgarrador en Amor y energía sanadora. Es con la compañía de mis ángeles de cuatro patas, paseos por la naturaleza, mediante versos y canciones, sobre mi amor por mi amado hijo Adrián, por amor y en amor, esa es la mayor prueba de cómo mi alma se va reconstruyendo , alrededor de ese Amor.. Mi alma se regenera, a su propio ritmo, paso a paso, hilvanándose de nuevo, se ilumina, a través de mi amor que jamás se apaga. Brilla y brilla... Son pinceladas de luz, sobre esa herida. .. No borran lo vivido, pero la envuelven en ternura, paz , amor y en belleza. MI hijo, siempre formará parte de mi renacer, tanto en su llegada. Como en el Amor y energía luminosa, con la que hoy, sigo honrando su vida y su memoria. El amor verdadero no desaparece; simplemente cambia de plano, se instala para siempre , en el lugar más Sagrado de mi interior. Y sigue existiendo cada día, porque forma parte indisoluble de mi, de mi aliento, de mi Amor y de mi alma. Cada vez que miro con Amor a mi alrededor, miro sus fotos con mimo, cada palabra que transformo en energía luminosa sanadora y amor, y cada recuerdo que abrazo, Estoy demostrando , que esa conexión , está más viva que nunca. Mi hijo, es parte de mi y yo de él, por siempre y para siempre. Gracias mi amor, puro y verdadero. Yo Ros, soy siempre tu madre, mi hijo amado Adrián.


