La casa vacía se agranda por los años que pasaron y sus paredes tienen recuerdos que no se han borrado Las risas de mis hijos los pasos de mi esposo hoy son solo ecos que en mi cabeza evoco El sol de cada tarde me busca en la ventana no tengo dueño tengo el alma de mañana Atrás quedó la crianza de la casa la labor Hoy solo quiero ser dueña de mi reloj Y el viento que me abraza me susurra libertad me dice que el amor no tiene que obligar Que la vida que me queda es mi lienzo a pintar con pinceles y colores con vivencias y amistad No seré lastre ni estorbo en el hogar de otro soy el árbol que se inclina que jamás se ha roto Mis hijos tienen alas sus vidas que vivir sus propias batallas sus sueños por seguir Yo les di mis raíces les enseñé a volar Cómo podría yo ahora sus cielos ocupar El cariño no se mide en cercanía en distancia se mide en las llamadas que recibes con constancia Amo sus carcajadas los mimos de los nietos pero no quiero ser la jaula de sus retos Si me alcanza un día cierta incapacidad que me saque de mi hogar la residencia será mi elección preferida y sin dudar La libertad allí es poca lo sé pero no seré carga y mi cariño por los míos no se pierde no se embarga Y el viento que me abraza me susurra libertad me dice que el amor no tiene que obligar Que la vida que me queda es mi lienzo a pintar con pinceles y colores con vivencias y amistad No seré lastre ni estorbo en el hogar de otro soy el árbol que se inclina que jamás se ha roto Pueden ver mis canas mis manos con temblor pero mi mente clara aún es el timón Yo decido la hora en que me voy a dormir yo decido el camino por donde quiero ir Y el viento que me abraza me susurra libertad me dice que el amor no tiene que obligar Que la vida que me queda es mi lienzo a pintar con pinceles y colores con vivencias y amistad No seré lastre ni estorbo en el hogar de otro soy el árbol que se inclina que jamás se ha roto No está roto no está roto el árbol que se inclina aunque espera siempre firme del viento la última embestida el final de la partida