
“El Camino del Terror” Kilómetro a kilómetro, se siente el temblor, las ruedas se hunden, no hay otra opción. Los turistas llegan buscando el Milodón, pero encuentran un viaje lleno de frustración. No hay asfalto firme, solo polvo y dolor, los baches esperan, sin tregua, sin color. De Puerto Natales a Serrano es sufrir, dos horas de guerra en vez de fluir. Es el camino del terror, no de Milodón, una ruta rota, llena de decepción. Ochenta kilómetros de pura frustración, debería llamarse “engaño” o el “terror”. ¡Que suenen las piedras, que tiemble el motor, mil hoyos nos guían, sin rumbo y sin razón! Es el camino del terror, no de Milodón, los turistas llegan y se llevan esta impresión. Las comunas discuten, pero nadie actúa, años de parches que el viento arrastra en su ayuda. Un sitio turístico que brilla al llegar, pero en su camino solo hay sombras que saltar. El gobierno promete, las empresas se van, y el mismo desastre una y otra vez está. Los locales susurran, y en voz baja se escucha, el nombre que late: ¡“el camino del terror”! Es el camino del terror, no de Milodón, una ruta rota, llena de decepción. Ochenta kilómetros de pura frustración, debería llamarse “engaño” o el “terror”. ¡Que suenen las piedras, que tiemble el motor, mil hoyos nos guían, sin rumbo y sin razón! Es el camino del terror, no de Milodón, los turistas llegan y se llevan esta impresión. No importa el destino si el trayecto es fatal, donde deberían cuidarnos, nos hacen temblar. Una ruta al fin del mundo, debería ser paz, pero en el camino solo encuentras el mal. Es el camino del terror, no de Milodón, una ruta rota, llena de decepción. Ochenta kilómetros de pura frustración, debería llamarse “engaño” o el “terror”. ¡Que suenen las piedras, que tiemble el motor, mil hoyos nos guían, sin rumbo y sin razón! Es el camino del terror, no de Milodón, los turistas llegan y se llevan esta impresión. Patagonia Salvaje

