
Noches enteras pasamos pendientes de ti, viendo en silencio tu sufrir. Noches enteras lloramos al verte llorar, sintiéndonos impotentes sin poderte aliviar. El amor que por ti sentimos y que siempre demostramos, a veces parece pequeño para todo lo que pasamos. Cuando seas mayor y leas estas líneas, comprenderás que siempre intentamos protegerte. Y aunque muchas cosas no pudimos darte, te entregamos lo más valioso: amor, ternura y cariño, porque al final de la vida eso es lo más importante. Eduardo Cuña Paz

