(Intro) Conté mis años al mirar atrás, y vi un sendero que dejé pasar. Con caramelos que probé al correr, y otros que olvidé sin querer. (Verso 1) Hoy siento el peso de mi realidad, la prisa del alma, su intensidad. Ya no hay espacio para lo banal, quiero lo simple, lo esencial. Quiero vivir donde habite el amor, donde el tiempo abrace al corazón. (Coro) Tengo prisa por reír, por soñar, por tocar la esencia de lo que es amar. Cada dulce que me queda probaré, con la calma que la vida me enseñó ayer. Tengo prisa, pero no para correr, sino para saborear lo que aún puedo ver. (Verso 2) Ya no discuto por cosas sin razón, busco refugio en una canción. Rodeado de almas que sepan brillar, que aprendieron del dolor a sanar. La verdad es mi norte, mi único hogar, mi alma quiere calma, quiere respirar. (Coro) Tengo prisa por reír, por soñar, por tocar la esencia de lo que es amar. Cada dulce que me queda probaré, con la calma que la vida me enseñó ayer. Tengo prisa, pero no para correr, sino para saborear lo que aún puedo ver. (Puente) Cada risa, cada lágrima, cada error, me trajeron hasta aquí con su sabor. Y aunque el tiempo me susurra al pasar, aún hay mucho por vivir y abrazar. (Coro - Variación) Tengo prisa por vivir y sentir, por rodearme de lo que hace latir. Cada paso, cada instante que pasó, me enseñó que esta vida es un gran regalo de Dios. (Outro) Conté mis años y no hay vuelta atrás, pero los caramelos saben más. Quiero llegar al final con paz, y un alma llena de amor de verdad.