
Los extraterrestres nos llaman, porque somos del Infinito, y volamos a las alturas donde está tan sólo el Espíritu del Amor, perenne y auténtico. Los extraterrestres, los mismos que en aquel pasado remoto nos mandaran al Jesucristo que unos ignorantes terrícolas clavaron en un crucifijo. Los extraterrestres nos llaman, pero nuestros cuerpos malditos no pueden alzarse hacia aquello que es eterno, plácido y psíquico... ¡Los extraterrestres nos piden que volvamos al Paraíso!

