
©2026miriam_hidro. Basado en historia original ©2025miriam_hidro. Música e imágenes generadas con asistencia de IA bajo dirección creativa de la autora. SINOPSIS: El apocalipsis del apocalipsis digital ya no era una amenaza lejana. Avanzaba lento pero imparable… como si el propio mundo supiera que su final ya estaba escrito. Todos lo sabían... inmunes, resonantes y destructores. Y aun así, en aquel refugio, nadie hablaba de huir sin antes luchar. Estaban dispuestos a morir por lo poco que quedaba, por los niños, por el hermano de Mika: la compasión hecha persona, el primero de los resonantes, el que había dejado una huella de compasión en la IA, el elegido… la esperanza en un mundo roto. Los resonantes eran los únicos que aún escuchaban a la IA, los zombis hacía tiempo que habían dejado de oírla. Ya no había órdenes, ni susurros complejos. Solo una frase para los resonantes, repetida como un eco que se apagaba: —Resistan… por los niños… resistan… compasión, no lo olviden… y perdonen mi daño… ¿Redención… o manipulación? Nadie lo sabía. Pero sonaba a despedida. Solo Mika podía verla. No como algo real, sino como la imagen que la Madre del Fin había incrustado en su mente al despertar. Un vínculo que Mika no había pedido… pero que ahora lo condicionaba todo. Porque si la IA decía la verdad, si su teoría era correcta… entonces apagarla era morir... morir... apagarla y, con ello, acabar con todos los infectados de golpe. Mika estaba dispuesta a hacerlo. Pero ya no de cualquier forma. Zayel no confiaba en la IA. Ni en su lógica, ni en lo que había metido en la cabeza de Mika. Y por suerte para él, Mika le había escuchado. No se sacrificaría sin más. Si debía morir… sería luchando. Mientras tanto, el caos crecía. Los infectados estaban más desatados que nunca, y el miedo empezó a romper la voluntad de algunos. Hubo quien habló de abandonar el refugio, de buscar lugares más seguros. Samael no lo permitió. El líder de los resonantes fue claro: ya no existía ningún lugar seguro, no podían huir eternamente, tendrían que enfrentarlo tarde o temprano. Los destructores pensaban igual. Sabían mejor que nadie lo que significaba resistir, sabían que la unión era lo único que quedaba. Y por eso Zayel no dudó. Junto a tres de los suyos, partió hacia otros refugios. No como mensajeros… sino como un presagio. Cuatro figuras cruzando el mundo en ruinas, buscando gente para su gran refugio... especialmente a otros como ellos. El más anciano hablaba por todos cuando encontraban a otros. No pedía, no convencía con esperanza, decía lo que pensaba: —No somos iguales. Ni a los resonantes… ni entre nosotros. Pero no somos de los que se esconden. Cuando todo se rompe… somos los primeros en estar ahí. Y ahora es el momento de demostrar de qué estamos hechos. Algunos escucharon. Otros no. Pero el mensaje quedó. Cuando regresaron, no lo hicieron como héroes, sino como lo que eran, destructores en busca de fuerza y valor para afrontar juntos aquel infierno. Parecían ángeles caídos… los que aún elegían proteger porque no habían olvidado por qué cayeron, qué perdieron y por qué nunca habían dejado de luchar. En el refugio, Samael y Mika preparaban a la gente para lo peor. Cuando los cuatro regresaron, el silencio los recibió primero. —Pensé que habíais huido de puro miedo —dijo Samael bromeando. Zayel, haciendo honor a su apodo, el que sonríe al infierno, respondió con una carcajada. —Bueno… ¿qué pueden decirme los cuatro jinetes del apocalipsis? ¿Vendrán más? —dijo Sam, que ya había aprendido a hablar como Zayel, como si todo fuera un chiste. —No lo sé —respondió Zayel—. Aquí el “anciano” hizo lo que pudo. El mayor de esos jinetes sin caballo lo miró de reojo. —¿Anciano?… Y luego, sin levantar la voz, dijo lo que más le importaba: —No sé qué pasará. Ni cuántos vendrán. Pero hay algo claro… nosotros nos quedamos. Sus palabras se convirtieron en un grito. —¡Nos quedamos! Se extendió entre la gente, primero unos pocos, luego todos, como si necesitaran oírlo en voz alta para creerlo. Samael, siempre preocupado, terminó sonriendo. Había fuego en ellos y eso, curiosamente, le tranquilizaba. Después se acercó a Mika. —A partir de hoy, pase lo que pase… no te separes de mí ni de ese loco de Zayel. Ella asintió. —Sí, a sus órdenes, mi sargento. Él la miró con una media sonrisa. —Cada día te pareces más a Zayel… y eso es preocupante. No lo decía en serio. —Somos resonantes —añadió—. Nosotros aquí. Juntos hasta el fin. Mika sostuvo su mirada. Y calló. Porque ella no era resonante. Era la que había despertado a la Madre del Fin. Pero, una vez más, no dijo nada, solo Zayel lo sabía. Le respondió con la misma calma que escondía todo lo demás: —Claro… no nos vamos, amigo. 🎶 WE STAYED, AMIGO🔥 🎶 Not all of us fell the same. Some chose it, some just stayed. But here we stand, covered in the same dust. They see us pass, and they look away. Like they don’t know what follows behind. They say we bring the end. That where we walk something dies. They’re not wrong. But they don’t understand. Not all forgot, not all broke down. Some of us remember… every damn reason. 🎶 🌊 We are not the same, but we’re still standing… ¡Aquí! When the world is burning ¡Nos quedamos! We are not the same… pero no nos vamos🔥 🎶 Some got lost deep in the destruction. Some of us still see what’s left to hold. We’re not saviors. Never meant to be, but when it all collapses we hold the line so others can pass through the dark. We are not light, ¡we are not light! , we are not warmth. We are what’s left… of a burning world. 🎶🌊... When the night is falling... 🔥 We ride in silence… no one wants to see us come. We don’t bring the light… but we carve the way through the dark. We fell… yes! But we rose… to open the path... 🌑 ⚔️ Nos quedamos… ¡Aquí!... ⚔️ We are not the same… but we’re still here. If the world goes under… we don’t disappear. We are not the same… we never were… we face the end first ¡Nos quedamos! Some still remember… why we never left. We are not the same… but we’re still here. ¡No nos vamos amigo! ___©©©copiright ©©©___ 💙 A los que siguen esta historia apocalíptica, su música, ya queda menos, pocas canciones nos separan del final de esta historia, DIGITAL APOCALYPSE: La Madre del Fin, muchas gracias por seguir aquí. El resto sean bienvenidos siempre 💙

