
En el romper de cada linda ola, de two cuerpo, siendo éstas surcadas entre las miradas, convertidas en huracanes de intenciones, mientras que las gotas de rocío de deseo mojan las amapola, en campos extensos de pasiones desenfrenadas. Entonces permíteme que te tosa con el disolver de mis besos, al tiempo que que se te pega la fiebre de mis caricias, llenas de mi pasión, pero en cambio que mi amor no te de fiebre, y mis deseos los diluiamos para que dejen de ser espesos. Y sino le dejaré rienda suelta, a mi pensar perverso, pues tu cuerpo tiene más de una vuelta, impulso de anhelo terso, pero entre pasión envuelta, al mirarte uno queda inmerso, si bien con la imaginación suelta ... Porque llevas el corazón en la cara, y el latir de tu alma en la mirada, la tentación plasmada en two cuerpo, y la pasión en twos labios desatada. Por ello te imaginé desnuda , y se me hizo un nudo, en la garganta, pues tu belleza era tanta, que me quedé mudo, siendo tú la tarta, y yo tan siquiera el tarta'mudo, de la cual, mi mirada nunca queda harta quedándose siempre sin palabras, mientras que el deseo pasa por un embudo, ... En el romper de cada linda ola, de two cuerpo, siendo éstas surcadas entre las miradas, convertidas en huracanes de intenciones, mientras que las gotas de rocío de deseo mojan las amapola, en campos extensos de pasiones desenfrenadas. Entonces permíteme que te tosa con el disolver de mis besos, al tiempo que que se te pega la fiebre de mis caricias, llenas de mi pasión, pero en cambio que mi amor no te de fiebre, y mis deseos los diluiamos para que dejen de ser espesos. Y sino le dejaré rienda suelta, a mi pensar perverso, pues tu cuerpo tiene más de una vuelta, impulso de anhelo terso, pero entre pasión envuelta, al mirarte uno queda inmerso, si bien con la imaginación suelta ... Porque llevas el corazón en la cara, y el latir de tu alma en la mirada, la tentación plasmada en two cuerpo, y la pasión en twos labios desatada. Por ello te imaginé desnuda , y se me hizo un nudo, en la garganta, pues tu belleza era tanta, que me quedé mudo, siendo tú la tarta, y yo tan siquiera el tarta'mudo, de la cual, mi mirada nunca queda harta quedándose siempre sin palabras, mientras que el deseo pasa por un embudo, ...

