[INTRO — MALIK, voz masculina] Bismillah ir-Rahman ir-Rahim. Sophia, mi niña, escucha a papá. Y tú, mi nieta, abuelo te quiere abrazar. Una está en Hawái, la otra en Brooklyn, dos luceritos que viven dentro de mí. Soy boricua de nacimiento, dominicano en mis raíces, afrodescendiente con orgullo, con mi fe como mi guía. Soy musulmán sin disculpas, sé quién soy y cómo vivo, y por ustedes, mis dos niñas, quiero dejar algo positivo. [VERSO 1 — PAPÁ A SOPHIA] Sophia, mi princesa, apenas tienes dos, en tu guardería descubres el mundo que creó Dios. Quisiera estar contigo cuando empieza tu mañana, darte un beso en la frente, verte jugar en la sala. Quiero ver tus dibujitos, escuchar tu vocecita, saber qué te da alegría, qué te pone tristita. ¿Qué te hizo reír? ¿Qué te hizo llorar? ¿Qué pasó en tu día que me quieras contar? Hawái queda lejos, pero lejos no es olvido, aunque no pueda abrazarte, tú caminas conmigo. Quiero verte crecer, conocer tu corazón, ser papá en tus recuerdos, no solamente en una canción. [CORO — MALIK, CON ARMONÍAS FEMENINAS] Dos luceritos, dos razones para amar, una en Hawái, otra en Brooklyn, las quiero acompañar. Dos niñas sabias, dos caminos por andar, que Allah las proteja y les dé fuerza para avanzar. No siempre estaré presente para abrazarlas cada día, pero estaré buscando el momento de compartir sus alegrías. No soy un cajero; soy su padre y su abuelo, mi amor no se mide por regalos ni por dinero. [VERSO 2 — ABUELO A SU NIETA] Mi nietecita, casi cuatro, qué rápido creces, ya vas a la escuela y cada día aprendes. Me pregunto qué estudiaste, qué te hizo sonreír, qué cuento te gustó, qué quisieras repetir. Quisiera ir a buscarte, caminar junto a tu lado, preguntarte por tus juegos y lo que has dibujado. Si algo te molestó, si alguien te hizo entristecer, quiero escucharte con calma, darte espacio para hablar y crecer. Ojalá supiera conducir, llegaría más temprano, pero el tren y los autobuses me llevan paso a paso. Entre horarios y distancias hago todo lo que puedo, porque extraño tus abrazos y tus risas, mi cielo. No te prometo milagros ni estar en cada lugar, te prometo hacer el esfuerzo y no dejar de intentar. Desde Brooklyn hasta Hawái, que lo sepa el mundo entero: ustedes tienen a su padre y a su abuelo. [VOZ FEMENINA — EL ECO DE LA COMUNIDAD] Una niña necesita cariño, una familia que escuche su voz. Maestras que cuiden sus sueños, personas que enseñen con amor. Las abuelas comparten memoria, las maestras ayudan a aprender, y quienes trabajan por la comunidad pueden ofrecer apoyo cuando haga falta también. [VERSO 3 — MALIK, CON ORGULLO] Llevan sabiduría en sus nombres, por eso alimento sus mentes. Libros, ropa, juegos educativos, pequeñas semillas para un futuro brillante. Aprendan las letras, pregunten por qué, si algo no sale, inténtenlo otra vez. Que nadie les diga que no pueden pensar, que su voz no importa o que deben callar. Boricua de esta tierra, con Loíza en el tambor, raíces dominicanas y África en mi corazón. Mi identidad no se esconde para agradar a los demás, mi Islam guía mis pasos y me enseña a actuar con bondad. No tienen que ser iguales para poderse querer, cada una tiene su historia, su manera de crecer. Con orgullo y humildad, con cultura y educación, quiero darles herramientas, no imponerles mi visión. [VERSO 4 — FUERZA, RESPETO Y PROTECCIÓN] Quiero que aprendan artes marciales cuando llegue la ocasión, yo ayudaré con las cuotas para apoyar su formación. No para herir a nadie, ni para intimidar, sino para tener disciplina y saber cómo reaccionar. Que aprendan sus límites, que sepan decir que no, que pidan ayuda sin vergüenza si algo les causa temor. Su cuerpo merece respeto, su palabra tiene valor, nadie tiene derecho a apagarles la voz. Si algo las incomoda, cuéntenlo con confianza, busquen a alguien que las cuide, que les brinde esperanza. No tienen que guardar secretos que les hagan daño, siempre merecen protección, hoy y en todos sus años. [PUENTE — MALIK, CON EMOCIÓN] Soy padre y soy abuelo, también sigo aprendiendo, un hijo, una hija, una nieta que llevo por dentro. Mi hijo fue el primero, mi familia es mi raíz, y quiero que mis tres hijos sepan que cuentan conmigo aquí. El Corán nos habla de derechos, justicia y compasión, de cuidar nuestros deberes y actuar con intención. Honrar a las madres también tiene su lugar, y con fe debo demostrar que sé cuidar y respetar. No puedo vivir sus vidas ni resolverlo todo, pero puedo darles amor y acompañarlas a mi modo. Si no estoy frente a ustedes, una llamada puede acercar, y en cada videollamada habrá algo que contar. [CORO FINAL — MALIK AL FRENTE, VILLAGE EN ARMONÍA] Dos luceritos, dos razones para amar, una en Hawái, otra en Brooklyn, las quiero acompañar. Dos niñas sabias, con un mundo por descubrir, que Allah les dé salud y muchos motivos para sonreír. No soy un cajero; soy su padre y su abuelo, mi amor no se mide por regalos ni por dinero. Con mi fe, mis raíces y mi corazón since