Las teclas lloran bajo su piel, en un bar donde el publico es tan cruel Las risas vacías cruzan el salón y nadie se fija en su desolación Entre tragos baratos y espejos rotos, sueña con escenarios y aplausos devotos. Pero el blues que interpreta, se pierde al pasar, en el ruido de vidas que buscan olvidar. Esta noche, su gloria no quiere llegar, solo un piano viejo que no logra afinar Un sorbo amargo calma su sed, en un sueño imposible que nadie alcanza a ver Las sombras se mueven en su lento compás, como barcos que navegan sin un ancla detrás. Las prostitutas negocian verdades ajenas, y los borrachos aceptan cargando sus cadenas. Cree oír su nombre en un eco fugaz, como un grito perdido en un túnel voraz. Pero despierta tocando un acorde menor, y el escenario se esfuma entre risas de horror. Esta noche, su gloria no quiere llegar, solo un piano viejo que no logra afinar Un sorbo amargo calma su sed, en un sueño imposible que nadie alcanza a ver El licor no redime, pero embriaga su pena, y el humo se pega en su piel como la arena. Cierra los ojos y se deja volar, a un teatro dorado que no va a alcanzar. Camina solo de vuelta al pequeño lugar, donde su soledad lo vuelve a esperar. Las teclas aún tiemblan, cargadas de fe, en un sueño que, aunque roto, nunca se fue