
[Verso I] Entramos en un mar de pétalos escarlata, en medio una tumba — su guardián se levanta. Los pasos resuenan, la máquina alerta, Sunraku al frente, la suerte despierta. El dios dormido alza su acero, su espada corta el mismísimo cielo. No hay nivel que iguale su poder, pero este equipo no va a ceder. [Pre-Coro] Cada golpe es un juicio, cada fallo, un adiós. Pero aún con la muerte, aprendemos del error: [Coro] ¡Wezaemon, guardián inmortal! ¡Te retamos es tu juicio final! Aunque tu viento nos borre al caer, seguiremos de pie, hasta renacer. ¡Lucha! — que tiemble el abismo, ¡Arde! — siente mi grito. ¡Y aunque el código nos haga perder, volveremos otra vez! [Verso II] El tiempo se agota, hay que aguantar, diez minutos de fe, sin parpadear. La bestia del trueno empieza a rugir, si no los separamos, no hay porvenir. Pencilgon sonríe, el caos le sirve, con los stats al tope, el miedo no existe. “¡Te quedaste sin espada, pobre Wezaemon!” —Uy… me he equivocado… derecho al paredón. [Pre-Coro II] Entre líneas de datos, entre el ruido y la luz, forjamos el destino [music break] [Coro Final] ¡Wezaemon, guardián inmortal! ¡Te retamos es tu juicio final! Aunque tu viento nos borre al caer, seguiremos de pie, hasta renacer. ¡Lucha! — que tiemble el abismo, ¡Arde! — siente mi grito. Y si el juego nos vuelve a vencer… ¡volveremos otra vez!

