
El sol despierta sobre el altar, la tierra canta su verdad. Camino lento hacia el azul, el aire guarda tu quietud. Entre las piedras vive el sol, y oigo tu voz en su fulgor. Los ríos cuentan lo que fui, la lluvia cae, me habla de ti. Tus ojos brillan como el maíz, semillas de amor que nunca vi. La montaña oye mi oración, El viento sopla tu canción, En la altura nace el perdón. Cusco, mi canto del cielo, tierra sagrada, fuego y hielo. Inti punchay kachkanchik runa, amaru sonqo – mi fortuna. La luna reza sobre el maíz, te veo danzar sobre el anís. Tus manos siembran en mi piel, la flor del tiempo, su laurel. Te llamo suave, montaña y fe, el eco vuelve, lo sé, lo sé. Tu nombre arde, no se va, como la luz de Qorikancha. En tu silencio nace el sol, En cada sombra hay redención, Somos la tierra y su canción. Cusco, mi canto del cielo, mi sangre corre por tu suelo. Inti punchay, runa sonqo, chay llaqtay – mi corazón.

