
Tengo la dicha fiel, y la dicha perdida, una es flor en mi piel, la otra espina en la vida. De lo que me quitaron, no me fui despojada, pues en mi pecho guardo la rosa enamorada. Tengo la dicha fiel, y la dicha caída, una canta mi risa, la otra llora mi herida. Estoy rica en recuerdos, de púrpura vestida, de melancolía y ternura encendida. ¡Ay, qué amante la rosa! ¡Ay, qué amada la espina! Son dos sombras gemelas en mi alma reunidas. Tengo la dicha fiel, y la dicha partida, como el eco de un sueño que vuelve cada día…

