
[Intro] Antes el poder tenía corona. Hoy tiene papeletas. Antes tenía rostro. Hoy tiene sistema. [Verse 1] Antes el rey tenía palacio, oro, banquetes, vino y espacio, la gente veía su lujo brillar, y sabía cuánto le iban a quitar. Diez por ciento y ya era escándalo, porque el robo tenía forma y escudo heráldico, el tirano era visible, era concreto, y por eso tenía un límite directo. Cuando el poder muestra su piel, la gente mide cuánto duele él, cuando el ladrón tiene rostro y nombre, el abuso no se esconde. [Pre-Chorus] El problema del tirano no era su maldad, era su visibilidad. [Chorus] Pero el rey cambió de traje, aprendió a desaparecer. Ya no manda desde el trono, manda desde el sistema y no lo ves. No gobierna con corona, gobierna con ilusión. No se llama monarquía, se llama “representación”. [Verse 2] Ya no vive en palacio dorado, vive en un concepto mal diseñado, no roba como rey absoluto, roba como proceso “justo”. Ya no ves su mesa llena, ves presupuestos y cadenas, ya no ves su vida de exceso, ves “políticas de progreso”. Antes sabías quién te robaba, hoy el robo se automatiza, ya no hay tirano al que señalar, hay una “voluntad popular” que no puedes tocar. [Pre-Chorus 2] Cuando el poder se vuelve abstracto, se vuelve perfecto para el abuso. [Chorus] Porque el rey se volvió invisible, y por eso se volvió total. Cuando nadie parece mandar, nadie responde por el mal. Antes era un hombre en un trono, hoy es un sistema sin rostro. Y en ese juego confuso y elegante, te hicieron jaque mate. [Verse 3] Antes el rey decía “yo mando”, hoy te dicen “tú estás mandando”, antes el abuso era imposición, hoy es “decisión de la nación”. Antes el tirano era enemigo, hoy es una idea contigo, antes sabías contra quién luchar, hoy votas al que te va a dominar. El truco perfecto del poder moderno: hacerte creer que tú eres el gobierno. [Bridge] Cuando el ladrón es un hombre, puedes odiarlo. Cuando el ladrón es un sistema, terminas defendiéndolo. [Final Chorus] El rey se volvió invisible, y por eso se volvió inmortal. Nadie ve su riqueza crecer, pero todos pagan igual. Ya no gobierna con espada, gobierna con opinión. No se llama monarquía, se llama “democracia en acción”.

