En una noche clara, una estrella fue testigo de nuestro amor. Desde el cielo nos miraba, su luz nos iluminaba. Así aprecié en tu cara otro color al decirte: “Te quiero”, al declararte mi amor. Cogidos de la mano, empezamos a pasear. La estrella nos seguía, no la podíamos despistar. Nos sentamos en un banco, nos pusimos a hablar. Yo esperaba el momento para poderte abrazar. Pero desde el cielo nos espiaba una estrella que no podíamos despistar. Las horas fueron pasando, la luz de la estrella se apagó. Vuelvo a mirarte a la cara para decirte: Te quiero, y declararte mi amor.