
[Verse 1] Todo comenzó con la promesa de Ana, su mamá, que siendo un niño llevó a Samuel al templo a habitar. Allí creció junto al sacerdote Elí, ayudando en la casa de Dios y sirviendo así. Pero Samuel nunca había oído la voz del Señor, hasta que una noche el silencio se interrumpió. Una voz lo llamó por su nombre y él no entendió, y corriendo donde Elí le dijo: «Aquí estoy, me llamaste mi señor». Tres veces corrió Samuel pensando que era Elí, hasta que el sacerdote entendió lo que pasaba allí y dijo a Samuel: «Vuélvete a acostar y di...». [Chorus] «Habla, Señor, que tu siervo escucha...» ¡Samuel, Samuel, Samuel! La voz de tu Creador te está llamando, ¡escúchalo! ¡Samuel, Samuel, Samuel! «¡Habla, mi Señor, que tu siervo escucha con atención!». El Señor le reveló su primera profecía, lo tomó por instrumento y profeta en Israel desde aquel día, diciéndole: Lleva hoy la palabra y revela el juicio sobre Elí, cumple con mi mandato, declara lo que hablaste aquí. [Verse 2] Esta historia no es algo que en el pasado quedó, es la voz del Altísimo que a su iglesia buscó. Hoy hay muchos como Samuel que su voz no entienden aún, pero el Señor sigue hablando en medio de la multitud. Sus oídos retiñirán cuando escuchen al Creador, pues hoy Dios busca jóvenes con entrega y valor. Hay un lugar en su casa que esperando está para quien con amor y fe su vida entregará. [Chorus] «Habla, Señor, que tu siervo escucha...» ¡Samuel, Samuel, Samuel! La voz de tu Creador te está llamando, ¡escúchalo! ¡Samuel, Samuel, Samuel! «¡Habla, mi Señor, que tu siervo escucha con atención!». El Señor le reveló su primera profecía, lo tomó por instrumento y profeta en Israel desde aquel día, diciéndole: Lleva hoy la palabra y revela el juicio sobre Elí, cumple con mi mandato, declara lo que hablaste aquí. [Bridge] No esperes que otro escuche por ti la voz de Dios, hoy su Santo Espíritu te llama con clara voz. Su iglesia necesita manos dispuestas a servir, en su casa hay una obra pensada para ti. [Outro] Escucha su llamada... te habla por tu nombre hoy... En su casa hay una obra esperando por tu vida... No temas responder... «Habla, Señor... tu siervo escucha».

