
El mito del elegido es la enfermedad que infecta la historia. No existe superioridad, solo existe especie. La labia del primate bandido secuestró palabras para justificar el robo. Se visten con una historia ajena mientras ejercen el sadismo en carne propia. La fábrica de sádicos opera bajo leyes de blindaje fabricadas por sus propias manos. Las potencias que los financian son marionetas de un sistema de deuda. No son líderes, son engranajes de una estructura que se cree dueña de la tierra. El pensamiento mágico es la herramienta que usan para anestesiar a la presa. Es urgente la higiene mental. Criminalizar la fantasía del elegido es el único camino para la supervivencia. El uniforme que visten solo oculta la falta de humanidad. Se creen una raza superior pero solo son la repetición de un fraude histórico. Albor al Sádico es el campo de batalla real. La tierra no reconoce fronteras trazadas por dogmas falsos. La horizontalidad es la única respuesta lógica ante la jerarquía del opresor. El sádico no tiene lugar donde esconderse cuando la red de la especie despierta. No hay diplomacia con la patología. El desmantelamiento de su falsa autoridad es un proceso de limpieza. La bota de mercado será retirada por la presión de la materia consciente. El dogma muere cuando se deja de creer en la mentira del elegido. Bizitza. Aske. Drom. Cae el tipo del lucro. El ruido no importa. El cálculo se pudre. La hierba avanza. Nadie llora por la pieza de una máquina. La vida no pide permiso. El suelo respira. Cemento muerto. Mentira rota. Río libre. Fuego en el consumo. Deuda extinta. El pájaro caga la vida en la tierra. Un yuyo vale más que todo el vidrio. Rastro de bicho sin filtro. Sexo de tierra. Sudor que sana. Muerte a la estética del plástico. El gozo alimenta. La biología manda. Piel sobre piel. Herida cerrada. Horizontal. Carne viva. El lucro es cadáver devorado. El dinero es cáncer seco. La limpieza es el hecho. La tierra es animal. ¡Albor! Chachipén de acero El Duende, drom.

