En tu luz me has recibido hoy, En victoria abrí mis ojos y en paz estoy. Cara a cara estoy, con mi creador. En su rebaño mi eternidad pasaré. De gloria en gloria el resto de mis días contaré. Los que amé, en tus manos están. Y como hiciste conmigo, así harás con ellos. Sus pasos guiarás, tus ángeles enviarás. Y para tu gloria, su descendencia afirmarás. En Tu luz, el Espíritu los pastoreará, y de los espinos los protegerás. Cada día les enseñará más de tus bondades. Y aprenderán lo que en vida yo viví. Que siempre fiel fuiste, aun cuando no te conocía. Antes de que entendiera el precio que pagaste por mi vida. Me amaste primero, me amaste todos los días. Cuando fui frágil y vil, no me despreciaste. Con amor y paciencia me enseñaste. Fiel fuiste, fiel eres, fiel serás. En tu luz me has recibido, Ya no hay lágrimas ni gemidos. Mi redentor está conmigo. Ciertamente el bien y la misericordia me acompañarán. En su casa moraré por siempre. ¡En tu luz yo vivo!