
[INTRO] Hace veinte años Denis no tenía que presentarse. Preguntabas. Y alguno ya sabía. [VERSO 1] Denis, mala cara, pocas ganas de agradarte, aprendió temprano que el respeto cuesta sangre. Antes fue el que recibía, luego el que cambió el balance, cuando un perro muerde mucho acaba enseñando los dientes grandes. No era pose, ni cadena, ni fotografía seria, era entrar, mirar alrededor y conocer la jerarquía. Poca charla, mucha memoria, mala hostia si hacía falta, hay quien presume de calle y quien lleva la calle en la espalda. Veinte años son bastantes pa separar verdad de cuento, los que iban de hermanos desaparecen con el viento. Denis cuenta con los dedos, no le salen tantos nombres, porque el tiempo limpia agendas mucho mejor que los hombres. Tuvo mujeres, tuvo historias, tuvo planes que duraron, mucho “para siempre”, mucho amor, luego se largaron. No le duele que se fueran, le jode lo que se llevaron: años viendo a otros marcharse mientras sus padres envejecieron. Eso pesa. Más que un golpe bien pegado. Porque a un tío lo tumbas, al reloj no le haces daño. Puedes ser jefe en la calle, puedes tener controlado el barrio, pero nadie manda al tiempo y ese cabrón siempre cobra al contado. [ESTRIBILLO] DENIS. Veinte años después. DENIS. Sigue mirando igual de serio. Antes el problema estaba fuera, ahora vive dentro del cerebro. DENIS. No lo cuentes al revés. DENIS. No fue santo ni pretende serlo. Le quitaron años, calma, gente, pero todavía no le quitaron el respeto. [VERSO 2] Luego llegó la cabeza con su propio reglamento, pensamientos a destiempo, sospechas, ruido por dentro. Los médicos ponen nombres, papeles, citas, tratamiento, Denis pone cara de “vale” y sigue midiendo el movimiento. No le gustan bromas pesadas, sabe dónde acaba el juego, hay payasos que se ríen hasta que pisan terreno ajeno. Él no compra simpatía, ni confianza por decreto, ha visto mucho hijo de puta disfrazado de buen sujeto. Y cree en Dios. No por quedar bien delante de nadie. Lee la Biblia como quien busca coordenadas en un desastre. Habla del fin, del juicio, de lo que queda cuando arde todo, porque después de ciertas noches ya no asusta tanto el Apocalipsis, coño. Tiene carácter, claro. También tiene cicatrices. Hay quien llama paranoia a haber aprendido por narices. Si te engañaron diez veces, a la once no sonríes, ponle el nombre que tú quieras, pero no me psicoanalices. Antes tenía calle, ahora tiene calendario, ve a su madre más mayor, ve a su padre más cansado. Y ahí no sirve ser el duro, ni el respeto acumulado, porque el único enemigo serio nunca viene desarmado. [PUENTE] Dinero vuelve. Mujeres vuelven. Colegas… alguno. Los años no. Ahí está el truco. [VERSO 3] Denis sabe lo que cuesta descubrir quién va contigo, mucho socio cuando sobra, poco socio en el castigo. Mucho abrazo, mucha foto, mucho “brother”, mucho amigo, hasta que el barco hace agua y cada rata busca sitio. Él ya pasó esa película. Por eso escucha y no compra. El que habla demasiado normalmente algo esconde. No necesita convencerte de quién fue ni de su nombre, los que estuvieron hace veinte años ya conocen el informe. Fue un jefe, sí. Pero esa parte ya está hecha. Lo difícil vino luego cuando la mente abrió otra guerra. No hay esquina donde esconderte de una idea que te acecha, no hay colega que te cubra cuando el enemigo está en tu testa. Y siguió. Con sus fallos, con sus mierdas, con su genio. Sin discurso motivante, sin convertir dolor en premio. Unos venden superación porque jamás tocaron suelo; Denis simplemente cae, se levanta y manda todo a tomar por culo de nuevo. Eso sí me sirve. No la lágrima estudiada. No decir que cada herida te convierte en mejor persona. Hay heridas que te joden, hay recuerdos que no sanan, y hay cabrones que sobreviven sin sacar ninguna enseñanza. Denis es de esos. No hace falta poner alas. Tiene padres, tiene pasado, tiene Dios, tiene fantasmas. Tiene veinte años de historias que no caben en cuatro barras y una forma de mirar que todavía hace cerrar alguna boca cuando pasa. [ESTRIBILLO] DENIS. Veinte años después. DENIS. Sigue mirando igual de serio. Antes el problema estaba fuera, ahora vive dentro del cerebro. DENIS. No lo cuentes al revés. DENIS. No fue santo ni pretende serlo. Le quitaron años, calma, gente, pero todavía no le quitaron el respeto. [OUTRO] Hace veinte años Denis tenía gente detrás. Ahora mira alrededor y sabe exactamente quién está. Eso también es hacerse viejo. No volverse más sabio. Volverse más difícil de engañar. [Scratch] DENIS. Veinte años. Misma cara. Menos paciencia.

