
CUANDO LLEGA SASCHA [INTRO — VOZ DE DOCUMENTAL] Nombre: Sascha. Lugar de encuentro: salud mental. Preferencias: coca, tusi y canutos. Estado actual: complicado. Cobertura: paranormal. [SCRATCH] ¡Que pase el Sascha! [VERSO 1] Nos conocimos en salud mental, vaya casualidad, dos cabezas con asuntos esperando su señal. El pasillo olía a norma, pastilla y desinfectante; Sascha soltó media risa: «Aquí el cuerdo llega tarde». En el parte, cinco códigos; en su cara, ni un disfraz. Los expertos vieron un caso, yo vi un colega de verdad. Sascha tiene esquizofrenia, pero escucha, compañero: antes que cualquier informe, Sascha es un tío entero. Tusi rosa por la nariz, cocaína en el cristal, dos canutos haciendo niebla donde manda lo normal. Nos metimos unas rayas, no es recurso literario: la línea estaba derecha; los dos, en sentido contrario. Luego fiesta, humo denso, bajo gordo, luces rojas, el alta dentro del bolsillo, la prudencia entre las sobras. Yo decía «ya está bien»; él miraba alrededor: la última nunca es la última si todavía queda sol. [ESTRIBILLO] Cuando llega Sascha se descuadra el local: coca, tusi, humo verde, menú industrial. Cuando llega Sascha nadie manda en el dial: su novia le habla dentro, conexión cerebral. Cuando llega Sascha ya no hay punto final; lo conocí con lo nuestro dentro de salud mental. Si preguntas qué ocurrió, no lo pienso maquillar: nos metimos unas rayas y nos fuimos a bailar. [VERSO 2] Sascha llega sin anunciarse y el ambiente cambia el paso, lleva noches en los ojos y una bomba entre los labios. Habla seco, mira fijo, no mendiga aprobación; si te ríes de su historia, cobra el doble en el renglón. El psiquiatra: «¿Usted duerme?». «Cuando el mundo guarda silencio». Se miraron muy serios: ninguno conocía ese momento. Le recetan calendarios, él se fuma la paciencia; cada cita pone un sello, no domestica la cabeza. Lo han llamado por mil códigos que no dicen quién es él; yo lo llamo por su nombre, que es lo mínimo, joder. Con Sascha no hay término medio: o te apartas o te quedas; el cabrón comparte el fuego, pero no vende promesas. Si la noche viene torcida, él la endereza peor; tiene un máster en perderse y un doctorado en dirección. Una vez quisimos calma; duró media decisión: alguien puso el primer bombo y se archivó la petición. [ESTRIBILLO] Cuando llega Sascha se descuadra el local: coca, tusi, humo verde, menú industrial. Cuando llega Sascha nadie manda en el dial: su novia le habla dentro, conexión cerebral. Cuando llega Sascha ya no hay punto final; lo conocí con lo nuestro dentro de salud mental. Si preguntas qué ocurrió, no lo pienso maquillar: nos metimos unas rayas y nos fuimos a bailar. [VERSO 3] Sascha pisa la discoteca, el espejo pide vacaciones, la coca ofrece discursos, el tusi pone colores. El canuto tira humo como industria nacional; con el bombo de testigo se inaugura el vendaval. El portero huele problemas; nosotros, continuidad: traemos el alta en el bolsillo y el ingreso en la mirada. Cada caja seca rompe sellos del expediente; cada golpe de aquel bajo nos absuelve de repente. A las dos somos ministros, a las cuatro presidentes, a las seis dos criaturas intentando ser decentes. Sascha baila con su mundo, yo me agarro al altavoz; las paredes van doblándose y el bajo habla por los dos. Un camello nos pregunta si queremos una más. Sascha mira al sol naciendo: «Ese cabrón decidirá». Nos reímos como idiotas con modales de funeral: dos pacientes dando el alta a la puta realidad. [PUENTE — BOMBO SOLO Y SCRATCH] —¿Sigue oyendo voces? —Sí. —¿Y qué dicen? —Que tu rap es una mierda. ¡Que pase el Sascha! [VERSO FINAL] No te traigo moralejas ni un final de redención, solo un bombo, dos colegas y una mala decisión. Todo parte de hechos ciertos, luego el rap lo pone grande: salud mental, fiesta, rayas y el Sascha por delante. Donde algunos ven un caso yo recuerdo a un compañero, sin aureola, sin disculpas, con su caos verdadero. No es un santo ni hace falta; no hay altar en este track: es Sascha cuando está arriba y cuando todo sale mal. Si algún día este temazo llega a sonar mundial, Sascha entrará en los garitos sin pulsera ni aval. Cuando el bombo diga su nombre y reviente el festival, hasta el médico de guardia pedirá la instrumental. [ESTRIBILLO FINAL — VOCES DE GRUPO] ¡Cuando llega Sascha! — Se descuadra el local. ¡Cuando llega Sascha! — Conexión cerebral. ¡Cuando llega Sascha! — Coca, tusi y canutos. ¡Cuando llega Sascha! — Todo incluido, hijo de puta. Lo conocí con lo nuestro dentro de salud mental; luego llegaron las rayas y las noches sin final. No es leyenda, no es un símbolo ni un dibujo animado: ¡SASCHA ES UN TÍO, COÑO! Y el tema se ha terminado. [OUTRO] —Sascha, ¿qué dice el informe? —Que repitas el estribillo.

