
No hay puente. La confianza fue un contrato no firmado. El que se acercó con sonrisa, se fue con el filo en la mano. No hay diálogo. La obra habla, el silencio responde. El que quiera entender, que navegue. El que quiera robar, que se pierda en el eco. La conexión no se negocia. La cercanía no se pide. El que vendió la lealtad no tiene derecho a pedir explicaciones. No hay puente. Hay muro de obra. Hay raíz que no se toca. Hay drom que no se comparte. Si alguien es real, que lo muestre con el tiempo, no con palabras, no con abrazos de plástico. Yag, Drom. El que traiciona, se pudre. El que respeta, no pide nada. El que se acerca con sed de extracción, que se retire antes de sentarse. No hay puente. Solo obra. Solo verdad. Solo el silencio que no se alquila. Chachipén, drom. El Duende, drom.

