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Libre Albedrío

V5.5

LIBRE ALBEDRÍO (LIBERTAD VIGILADA) [Intro — aguja, voz de expediente] —Se declara al sujeto libre para elegir. —¿Entre qué? [Scratch: «LIBRE… VIGILADA»] —Entre obedecer y asumir las consecuencias. [Wifly, seco] Eso no es libertad. Es una amenaza con formulario. [Verso 1 — narrador] Le hablaron de elección cuando aún tragaba el castigo, niño en segunda piel, invisible entre testigos. Los grandes le enseñaron democracia en el Campillo: cinco votaban con los puños; él ponía el carrillo. En casa Jehová ofrecía eternidad o precipicio: dos casillas, misma firma; marketing del Juicio. «Dios te hizo libre», con el miedo de notario; si dudabas, fuego eterno… muy humano el calendario. La California X-2 cruzó el barro sin frenar; el Spectrum 128 le enseñó a desprogramar: RUN brilló sobre la pantalla; Wifly pulsó BREAK y siguió. El barrio cargó los dados y le dijo: «Tú los tiras», luego llamó mala suerte al peso de sus mentiras. No eligió el alquitrán bautizado como kifli; eligió guardar las caras y actualizar a Wifly. Quiso poner la otra mejilla; no quedaba piel sin partir. Cada golpe instaló al hombre que hoy no pueden desinstalar. [Estribillo — coros de grupo] Libre albedrío — libertad vigilada, me ofrecieron dos caminos: la receta y la alambrada. Libre albedrío — yo decido la caída, si el guion estaba escrito, ¿por qué sangra mi firma? (¡Tú eliges!) Entre el daño y la demora. (¡Tú eliges!) Con la miseria de asesora. Libre albedrío — que lo grite el edificio: si no pude elegir el golpe, elijo el puto estribillo. [Verso 2 — Wifly coge el micro] Salí de Salud Mental; el bajo lo puso el bombo, me dieron un informe; lo rimé y cambió el diagnóstico. Ya no soy el aire, ahora el aire pide sitio, mi rap tiene antecedentes, el tuyo pide permiso. Creí escoger el whisky; el Red Bull escogió el pulso, el full del Estambul puso a Saturno en el discurso. Sus anillos hacen scratch, cada vuelta abre un juicio; mi Spectrum escupe barras: ocho bits, cero permiso. Ayer compraba la fuga; hoy la cubre Sanidad: misma química en la sangre, distinto sello oficial. Mi psiquiatra pregunta: «¿Distingue la realidad?» «¿La de Hacienda, la de Dios o la de publicidad?» Cada voz vota dentro, coalición en el salón: delirio de grandeza con mayoría y oposición. Me dijeron «sé tú mismo»; fui yo mismo y se asustaron: qué tolerante es el mundo con los locos archivados. Tuve que perder la cabeza para entrar en la vuestra: hallé un solar sin licencia y me nombraron el problema. Decís que soy un peligro, lo certifica el distrito: el barrio teme al monstruo porque reconoce al arquitecto. [Estribillo — coros de grupo] Libre albedrío — libertad vigilada, me ofrecieron dos caminos: la receta y la alambrada. Libre albedrío — yo decido la caída, si el guion estaba escrito, ¿por qué sangra mi firma? (¡Tú eliges!) Entre el daño y la demora. (¡Tú eliges!) Con la miseria de asesora. Libre albedrío — que lo grite el edificio: si no pude elegir el golpe, elijo el puto estribillo. [Break — bombo solo, llamada y respuesta] —¿Quién manda aquí? —¡YO! —¿Quién puso el marco? [Silencio. Caja seca.] —¿Quién te dio la voz? —El mismo que quiso callarla. —¿Destino? —Una coartada. —¿Libre? —Con la condicional firmada. [Scratch: «ELIGE / ELIGE / ELIGE»] Dios tiró una moneda: quedó de canto. El diablo pidió revisión del acto. La muerte mandó un burofax: «Elija día y hora». Marqué «sin preferencia». Lleva años en demora. [Verso 3] No elegí el ruido del bloque ni el parte médico, sí la sílaba que cae justo antes del veredicto. El trauma trajo el sample; yo corté el tramo exacto, hice cuatro compases de desastre y sonó clásico. El pobre elige urgente; el rico compra alternativas, luego llaman «mérito» al precio y «voluntad» a la salida. El dinero también vota: cada euro, un diputado; cuando falta, la conciencia habla subcontratada. Yo no vendo libertad con folleto motivacional; la mía duerme con un ojo abierto y orden judicial. Tu rap eligió gustar; el mío no tuvo ese lujo: entró por la cicatriz y salió empujando el muro. Cuando piso el escenario, el expediente pierde folios; cada bombo desautoriza a cuatro putos protocolos. No vencí a mis voces: las puse haciendo coros; desde entonces cada brote viene facturado por bolo. No soy libre de mis daños, sí del uso que les doy: ellos querían un paciente; yo elegí quién coge el micro hoy. Y si todo estaba escrito por un dios omnisciente, que se suba a improvisarlo: yo le corrijo el expediente. [Estribillo final] Libre albedrío — libertad vigilada, me pusieron cuatro muros; yo elegí la resonancia. Libre albedrío — yo decido la salida, si el guion estaba escrito, hoy se borra con mi firma. (¡Tú eliges!) Ya elegí: que el bombo mande. (¡Tú eliges!) Que mi error se vuelva sample. Libre albedrío — que lo escuche el edificio: no elegí lo que me hicieron; sí qué hago con el ritmo. [Outro — aguja frenando] —¿Dónde está? —Ha escapado. —¿De qué? —Del guion. —¿Dónde está? —No importa. —¿Quién decide? [Wifly]