
(Verso 1) Cada día es un viaje, como Odiseo en el mar, con tormentas que me empujan y me obligan a pensar. Monstruos que no se ven, pero me quieren parar, y dioses que deciden si hoy me toca ganar. (Pre‑coro) A veces pierdo el rumbo, me dejo llevar, otras veces soy el héroe que vuelve a empezar. (Coro) Mi odisea es la vida, un camino sin prisa, cada isla que piso me enseña otra herida. Pero sigo adelante, aunque el mundo me grite, porque Ítaca no es lejos, Ítaca está en mi mente. (Verso 2) Tentaciones que me llaman, como cantos en la arena, y yo lucho con mis sombras pa’ que no me envenenen. Penélope en mi pecho, la paciencia que sostiene, y un futuro que me espera aunque a veces no lo encuentre. (Pre‑coro) Si me caigo, me levanto, vuelvo a navegar, porque el viaje es más real que llegar al final. (Coro) Mi odisea es la vida, un camino sin prisa, cada isla que piso me enseña otra herida. Pero sigo adelante, aunque el mundo me grite, porque Ítaca no es lejos, Ítaca está en mi mente. (Puente) No hay destino sin lucha, no hay gloria sin fe, cada paso que doy me recuerda quién soy. Y aunque el viento me empuje, yo sé lo que haré: seguir mi odisea, volver a nacer. (Coro final) Mi odisea es la vida, un camino sin prisa, cada isla que piso me enseña otra herida. Pero sigo adelante, aunque el mundo me grite, porque Ítaca no es lejos, Ítaca está en mi mente.

