
Cuando vi el mar por primera vez tenía catorce años, y fui tan pequeño... Tenía catorce y caminé hasta rozar su vasta piel de espuma salada sin descalzar mis huellas en la arena, sin remangar el invierno azul de lana que abrigaba mi joven cuerpecillo, y perseguí las conchas que arrastraba su vaivén hipnótico entre mis dedos. Cuando vi el mar fui tan pequeño Cuando vi el mar fui tan pequeño Y desde su inmensidad espolvoreada, desde su vasta estampida de olas, el mar me regaló su invisible brisa grandes mis ojos bajo mis flequillos. Hoy, después de treinta inviernos, he regresado al mar descalzo, a su brisa de sal en revolera. En el nido de mis brazos una vida curiosa que amanece , y todas las olas vinieron a mirarla, salpicar su inocente sorpresa, desnuda de maneras, de pudores. Hoy mi hija estuvo junto al mar por vez primera entre mis brazos Hoy el mar fue tan pequeño, hoy el mar fue tan pequeño. Tenía catorce y aquel horizonte nuevo, vacío de verdes valles y montañas robó del cielo el Sol tras un destello, como lo roba el monte en los ocasos dejando un lienzo de nubes anaranjadas Cuando vi el mar fui tan pequeño Cuando vi el mar fui tan pequeño Y desde su inmensidad espolvoreada, desde su vasta estampida de olas, el mar me regaló su invisible brisa grandes mis ojos bajo mis flequillos. Hoy, después de treinta inviernos, he regresado al mar descalzo, a su brisa de sal en revolera. En el nido de mis brazos una vida curiosa que amanece , y todas las olas vinieron a mirarla, salpicar su inocente sorpresa, desnuda de maneras, de pudores. Hoy mi hija estuvo junto al mar por vez primera entre mis brazos Hoy el mar fue tan pequeño, hoy el mar fue tan pequeño.

