
Ñ Hoy la isla se despierta temprano, se siente en el aire que viene un fiestón. Porque el pana que nunca se cansa, el italiano del buen vacilón… cumpleaños tiene hoy. Darío llega con su risa alta, con la parrilla encendida en el corazón. Con un traguito arregla la vida, y con dos se arma mejor. Es jodedor, pero en nota bonita, de los que suman, de los de verdad. Si falta alguien pa’ darle energía, él la pone sin cobrar. Y en El Rosal ya lo saben, que este pana nunca falla, que su vibra limpia el aire, y su abrazo nunca engaña. Uuuuh, una noche con Darío no se olvida, todo el mundo pega gritos de alegría, se prende el alma, se enciende la vida, y la parranda nunca termina. Uuuuh, hoy brindamos porque estás aquí, porque eres familia, pana y raíz, hermano del alma — feliz cumpleaños, que siga la rumba pa’ ti. Activo como si no existiera el cansancio, metido en cada plan, en cada rincón. Si hay música, él ya va bailando, si hay silencio, pone el son. Sentimental cuando el trago lo llama, pero en el fondo es puro corazón. El italiano que adoptó la casa, y ahora es parte del montón. Porque contigo la noche es distinta, tiene colores que no se ven normal. Tú eres chispa, locura y familia, eres fiesta… y eres paz. Uuuuh, una noche con Darío no se olvida, todo el mundo pega gritos de alegría, se prende el alma, se enciende la vida, y la parranda nunca termina. Uuuuh, hoy brindamos porque estás aquí, porque eres familia, pana y raíz, hermano del alma — feliz cumpleaños, que siga la rumba pa’ ti. Y que la vida te siga llevando por caminos que sepan a hogar. Que en la mesa nunca falte un pana, ni un motivo pa’ celebrar. Porque una noche con Darío es leyenda, y este fin de semana será igual. Hoy se canta, se ríe, se brinda — ¡Feliz cumple, hermano, de parte de El Rosal!

