
Latidos entre ruinas
Hace siglos que no hay promesas ni domingos con olor a hogar El reloj le dispara al pecho y su vida... no sabe parar Lleva ojeras de insomnio y coraje y un café, sin nombre, que nadie se toma La rutina le oxida los huesos y el amor... le arde en broma Se esconde en pupilas sinceras de una bestia que nunca aprendió a hablar Es experta en salvarse del fuego pero baila desnuda con la soledad Las paredes la saben de memoria ni un suspiro se atreve a juzgar Se duerme abrazada al silencio sin caricias, sin hogar Y un día tembló la tormenta con perfume a verdad y vainilla una brisa le abrió las costillas y algo dentro empezó a brotar Le volvió la luz a los ojos como estrellas queriendo gritar "Aunque queme el amor en las venas se muere por volver a estallar" No esperaba milagros en lunes ni un temblor en su caja torácica Pero hay noches tan dulces, tan raras que el pasado se asfixia sin táctica Y aunque tiemble si rozan su alma aunque dude del pulso o disfraz se deja arrastrar por la brisa que le enseña otra forma de amar Tiene miedo... y lo aprieta tan fuerte que el miedo le canta en la piel Quiere ahogarse en lunas completas y que el vértigo le sepa a miel Entre ruinas de viejas heridas resucitan latidos sin fe porque al fin... se ha hecho adicta a vivir... sin porqués Y volvió, sí, volvió la tormenta con perfume a verdad y a canción una brisa le abrió las entrañas y su alma empezó a gritar Ya no hay sombras que duerman su cama ni futuros que quiera borrar Hay abrazos que apagan las guerras... y hay besos que saben curar Y si el mundo le vuelve a doler... que le duela contigo, amor mío Prefiere el abismo entre tus brazos a un cielo vacío... sin ruido sin ritmo sin latidos

