Por la ventana del bar Por la ventana del bar, la vida se ve pasar, en un niño que para a jugar, en dos enamorados, que temblando se besarán, cada árbol, y cada flor. Aquel perro manso, durmiendo al rayo del sol. Por la ventana del bar, el hambre se ve pasar, hurgando en la basura, por un mendrugo para cenar. Por la ventana del bar, la frivolidad se ve pasar, poder, lujo y ostentación, sin conciencia para robar. Por la ventana del bar, la muerte se ve pasar, buscando entre la gente, presas sin descansar. Por la ventana del bar, fantasmas se ven pasar, Siempre apurados y en fila, no saben a dónde van. Las calles tortuoso caudal, de carne, sangre y metal. Río urbano de la vida, que agoniza en la gran ciudad. Por la ventana se ven pasar ya sin luz en las miradas, las almas negras, de humo y alquitrán, corren hacia la muerte, que les espera en algún lugar. Multitudes que ya murieron, y que ni cuenta se dan, ya son fantasmas, respiran, pero no están. Todo esto y mucho más, si uno quiere, se puede ver, con solo saber mirar, por la ventana de un bar.


