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IKIGAI - Tiempo del ser jubilado - Parte 1/2

[(PRIMERA PARTE)] Título IKIGAI Tiempo del ser jubilado Parte 1/2 Olvidé el reloj de fichar guardé Títulos Licencias la agenda se hizo archivo y se quedó a dormir los hijos despegaron como aviones en ruta y al fin mi propia vida fue sólo para mí Tengo una pensión y ahorrillos en el banco ninguna necesidad ni amenaza afecta a mi porvenir no hay jefes ni tareas urgentes ahora una cafetera que humea me espera y un café me voy a servir Mi Ikigai despierta cuando abro las cortinas oigo la actividad del barrio como un sordo rumor hoy el mundo ya no corre camina a mi medida respiro profundamente "Vivir y quererme es la labor" Tomo la vieja guitarra del rincón de la sala le quito el polvo de un ayer la vuelvo a afinar mis dedos dubitativos recuerdan melodías y cada acorde nuevo me hace emocionar No busco los aplausos ni el brillo del teatro toco para mi sombra mi perro y mi sofá y sin embargo siento en la madera que vibra que todo mi cuerpo se inclina a escuchar Sobre la mesa esparzo papeles y libretas palabras como fichas de un juego sin final rimando torpe dudas con risas preguntas con suspiros y nace en cada línea un tímido cantar A veces la poesía se me vuelve pintura cojo un pincel y acuarelas me dejo improvisar mancho el mantel la ropa y hasta la encimera y cada manchita es un reto a limpiar Compro lienzos pequeños en la tienda del barrio pinturas colores que de niño no pude alcanzar pinto rostros paisajes cielos imaginarios y un árbol que se parece a mi manera de estar En un rincón levanto maquetas imposibles ciudades diminutas que parecen de verdad puentes que nunca caen trenecitos sobre raíles calles donde mi infancia se viene a pasear Aprendo a trabajar maderas con serena torpeza usando el serrucho marcando el compás una estantería nueva un marco para un cuadro y una barca en miniatura que sueña con zarpar Voy a un taller en la Junta de barrio de escultura en arcilla y al coro si al cantar se me escapa un gallo la risa se convierte en un tesoro Estudio por placer lo que antes fue imposible filosofía antigua historia medieval pruebo un nuevo idioma que pronuncio fatal y doy un curso de ayuda a meditar Mi cuarto es ahora mi biblioteca privada no hay plazos de lectura solo curiosidad las páginas me invitan a viajes silenciosos y cada autor me presta su forma de mirar Practico la paciencia en colas y en tranvías observo cada gesto cada conversación entiendo que las gentes son libros ambulantes que lucen en sus tapas una interrogación Por la mañana salgo a caminar sin destino mi barrio se hace nuevo distinto en su color un parque unas palomas la charla de otros viejos y un niño en la fuente salpicando a todo dios A veces cojo un tren y de ciudad cambiar me bajo en cualquier sitio a la casualidad pregunto por la plaza las ruinas la taberna que en cada pueblo chico se comen cosas buenas La cámara sencilla de mi teléfono viejo se ha vuelto confidente de mi curiosidad retratos de ventanas grafitis nubes raras y el gesto de una anciana que mira al más allá Regreso a casa tarde con el cansancio dulce que solo deja el día que pude disfrutar repaso en el salón historias diminutas y el sofá me recibe con ganas de escuchar Los nietos cuando vienen desorden y algo más sus risas despiertan mi serenidad juguetes por el suelo preguntas infinitas y mimos que embellecen mi alterada soledad Con ellos juego al suelo sufren mis rodillas inventamos monstruos con piezas de montar les cuento que la luna se esconde tras la esquina y ellos hacen curiosos el gesto de mirar Después cuando se marchan la casa queda en calma un rastro de dibujos aún luce en el sofá recojo los juguetes con gesto agradecido mi corazón cansado hoy se alegró un poco más Si cerca de mi final me preguntan "¿Lo mejor?" sonreiré cansado sin ganas de explicar mi respuesta será aunque no lo creáis mi jubilación creativa mi humilde Ikigai Es el espíritu Ikigai mi razón de cada día pensión de calma corazón en libertad lleno mi tiempo de ternura y fantasía vivo creando y sin correr en soledad Es el Ikigai este oficio de estar vivo guitarra libros pinceladas de color jubilación no es final es el motivo de celebrar lo que fui siendo creador El alma del Ikigai entre familia y amigos tardes de risa de paseo y de café todo mi arte es el rastro que yo dejo unos recuerdos trastos mi pellejo Y cuando la Parca me pregunte muy seria —«¿Y tú qué?» (¿Estás listo?) yo ya medio sordo por los años me llevaré la mano a la oreja y con sorna le diré —«¿Qué… de qué?» Y mientras estupefacta ella aclare la pregunta Moriré de un ataque de risa y mi paz os dejaré