¿Y por qué está en prisión usted? -Estoy por un banco, un Banesto. -¿Fue a robar usted un banco? -No, ROBÉ el banco.Y salió el interventor, que era una interventora -muy guapa por cierto- [diciendo]: "¡al atracador, al atracador!", [...] y ya me tuve que meter en el primer coche que vi. Y cogió una señora, y me empezó a dar puñetazos y patadas, y dijo que ese coche era suyo. Y como ya se puso la cosa tan negra, la tuve que forzar a que se fuera. -¿Y la amenazó usted un poquillo? -Amenacé no, oiga, ¡avisé! [...] -¿Entonces que pasó luego? -Entonces llegué a mi casa y me cambié, porque yo visto de Emilio Tucci. -¿Ah sí? -Soy un vanidoso. [...] Y me encontré con mi cuñado, que me llevo muy mal.Y claro, como soy una persona muy inestable -como usted verá [le dije]: "Ven pacá orejudo", pim pam plim: le metí cinco puñetazos, y desmayado. [...] Me metieron: el banco, el robo del coche, y la pelea con mi cuñado, que me denunció. -¡Jobá! ¿Pero cuando tiene que volver usted a la cárcel? -Tengo que volver el viernes. -¿Y qué hace cuándo está de permiso? -¿Que qué hago? Drogarme todo lo que puedo, y ahora quiero echar un polvo, porque llevo cinco años sin meterla. [...] Y yo pillo heroína y cocaína. -¿Fumada? -Claro, un par de micras de cad