
¡Cuánto más dogmático, más peligroso! 100% de las veces, amigo, 100%, la sombra nace en la casa del buen uniforme. Viene de la herencia que no quiere sangrar, de la mesa de mármol, el pariente que reza. No es el barrio, no es la calle. Es el discurso de seda. El traje que plancha, esa es la máscara. ¡Esa es la máscara de todo animal! ¡Duende! La sombra nace en la casa del rezo. ¡Duende! La ceguera es la fe, la Cuna es su ley. ¡Duende! El pariente usa la máscara de seda. ¡Duende! ¡Y la Luz del Templo, carajo, ciega! El que dice Amén, no ve. Y al que no ve, lo consume. La fe es la ceguera, la Cuna es su ley. El que pone la Luz del Templo, prefiere la Cuna. El que dice Amén, él quiere la Cuna sin ley. El que dice Amén, él quiere la Cuna sin ley. ¡La Cuna sin ley! ¡Duende! El silencio es el precio del mármol. ¡Duende! ¡Cuánto más dogmático, más peligroso! ¡Duende! El sistema oculta, ¡el pariente es quien vende! ¡Duende! ¡Tu buen amigo, diablo, no te defiende! Viene de la buena herencia, con perfume de incienso falso. Viene de la familia del rezo, del traje sin defecto. La Cuna es la víctima que el sistema oculta. El pariente que te saluda, ese es el que calla. Y la Luz del Templo ciega, ¡maldita sea! ¡Jaleo! ¡Duende! El monstruo usa el nombre del abuelo. ¡Duende! El buen discurso es un cuchillo lento. ¡Duende! Ellos son el 100%, ¡la calle no! ¡Duende! ¡El traje es la cárcel, la verdad no lo vio! ¡Duende! ¡No hay perdón para el rezo fingido! ¡Duende! ¡La Cuna es la prueba, no el dogma vendido! ¡Duende! ¡Rompe la ley que al horror se somete! ¡Duende! ¡La Herencia de seda, que arda en la noche! Chachipén sin anestesia No hay permiso para el asedio Sin paciencia para el dogma El Duende, drom.

