La jíbara es la guardián de las tradiciones que en la montaña se han de conservar. La sabiduría se transmite en canciones, con orgullo su sombrero lleva al andar. En la voz de la jíbara resuena la historia, un símbolo fuerte de lucha y de fe. Con cada cosecha, reafirma su gloria, su machete en mano, listo para el deber. ¡Oh, jíbara de la montaña, tu fuerza nunca se va! Con amor por la tierra, siempre listo a luchar. En la vida de la jíbara se vive la esencia, entre el sol y la lluvia, su hogar es paz. Maestra del campo, su arte es presencia, y en cada joven, deja su compás. La jíbara lleva en su corazón, el amor por la tierra que va a cultivar. En cada fiesta, una celebración, en cada flor, una historia que contar. ¡Oh, jíbara de la montaña, tu fuerza nunca se va! Con amor por la tierra, siempre listo a luchar. Canta al viento, su alegría y dolor, en las montañas, encuentra su hogar. Poeta de la tierra, con valor, su vida es un canto que nunca ha de cesar. ¡Oh, jíbara de la montaña, tu fuerza nunca se va! Con amor por la tierra, siempre listo a luchar. La jíbara es un pilar, sosteniendo la tradición. Con su espíritu y su andar, viva siempre la jíbara en mi corazón.