[Verso 1] Nací sin cadenas, sin amo ni altar, con fuego en la sangre y el pulso de amar. No firmé tu miedo, no pedí tu ley, mi vida no cabe en tu papel. Me quieren contar que debo obedecer, que el precio de existir es pagar por nacer, pero en mi silencio escuché la verdad: nadie tiene derecho a mandarme jamás. [Pre-Coro] No soy tu número, no soy tu rol, no soy ganado de ningún control. [Coro – HIMNO] No soy pieza del rebaño, no soy número en tu plan, no soy voto ni impuesto, soy conciencia que no pueden tasar. Mi cuerpo es mío. Mi mente es mía. Mi vida no se negocia. Yo soy soberanía. [Verso 2] Llaman justicia a robarte en masa, lo visten de patria, de bien y de causa. Pero si no es libre, no es contribución, es solo extorsión con buena narración. El leviatán sonríe desde su cartel, promete orden y compra tu fe, pero algo despierta en cada mirar: cuando un hombre recuerda que puede decir “no más”. [Pre-Coro] No vendo mi vida, no cedo mi Ser, tu miedo no es ley, no me puede romper. [Coro – HIMNO] No soy pieza del rebaño, no soy número en tu plan, no soy voto ni impuesto, soy conciencia que no pueden tasar. Mi cuerpo es mío. Mi mente es mía. Mi vida no se negocia. Yo soy soberanía. [Puente – Épico / espiritual] En el silencio encontré mi espada, no es de metal… es conciencia encarnada. No quiero amos, no quiero mandar, solo un mundo donde nadie obligue a nadie a arrodillarse jamás. Que caiga el mito, que arda el control, que el hombre despierte al poder interior. La libertad no se pide al tirano… se vive de pie como individuo soberano. [Coro Final – Doble, masivo] No soy pieza del rebaño, no soy número en tu plan, no soy voto ni impuesto, soy conciencia que no pueden tasar. Mi cuerpo es mío. Mi mente es mía. Mi vida no se negocia. Yo soy soberanía. (Se repite con coros de multitud) [Outro] Libre por dentro. Libre en acción. Libre hasta el último latido del corazón. Aunque el mundo grite: “obedece o cae”… yo elijo el fuego de ser quien soy. Individuo soberano.