
[Intro] Dicen que hay otro mundo detrás de la pared Yo lo escucho cuando se queda sin luz [Verse 1] Duermo con un ojo abierto, el otro mirando dentro, cada sombra tiene nombre, cada ruido un argumento. He visto santos con deudas, demonios con buen traje, gente rezando al dinero y perdiendo el lenguaje. Mi abuela hablaba de almas, yo de cuentas pendientes, de muertos que siguen vivos en la voz de los presentes. No sé si existe el cielo, pero el miedo sí respira cuando el silencio se sienta en la cocina y te mira. Cargo cruces sin madera, cicatrices sin museo, cada noche deja un signo que por la mañana leo. No me hables de destino si lo escribe el que dispara, ni de paz espiritual con la nevera vacía en casa. [Chorus] Hay otro mundo detrás de este, nadie lo ve pero se siente, entre humo, culpa y memoria, los muertos también cuentan la historia. [Verse 2] Camino entre dos ciudades: la que piso y la que sueño, una llena de semáforos, otra sin dueño. Voces dentro del portal, pasos que nunca llegaron, promesas de los colegas que hace años se apagaron. Si el alma pesa, la mía rompe todas las básculas; lleva noches despedidas, broncas y películas. No busco luz blanca ni ángeles de postal, quiero saber por qué el bueno también aprende a hacer mal. Rezo sin iglesia, escribo para no hundirme, cada barra es una puerta que no pudieron prohibirme. El infierno no está abajo, lo he visto en una mirada; el paraíso a veces cabe en una mesa mal pagada. [Chorus] Hay otro mundo detrás de este, nadie lo ve pero se siente, entre humo, culpa y memoria, los muertos también cuentan la historia. [Outro] Si mañana no despierto, que mis palabras hagan ruido. El cuerpo se queda aquí; lo demás sigue conmigo.

