
El trinar de gorriones y jilgueros, disipaba mi sueño al despertar. Reflejaban penumbra los espejos, cuando oía tus babuchas arrastrar. Pobres pies acercándose de lejos, fuerte paso para incesante andar. ¿Por qué para tan frágil esqueleto, la vida destinó tanto bregar? Educada en bien y con ejemplo, en servir, dar y amar a los demás. Sin pausa, trabajando. Sin complejo entregada a tu entorno familiar. Ya cruzaste el azul portal del cielo, ya venciste tu etapa de mortal, ya aliviaste tu cuerpo del tormento. Escapaste presta a este sufrimiento, a los tuyos nos dejaste soledad. ¿Por qué en la escarcha gris del cementerio quien vio la luz, la luz ha de esperar? De tu gente rodeada largo tiempo, tiempo cruel que engendró la soledad, soledad que minó tus instrumentos instrumentos negados a arreglar; transformada tu mente en un recuerdo, de tu tiempo separada.... Incapaz. ¿Por qué privar, de su conocimiento a la que sólo sabía ayudar?- La primera en cuidar a los enfermos, te olvidaste de ti sin calcular. ¿Por qué nublar tan pronto el intelecto de quien tanto ejemplo quería dar? Ya cruzaste el azul portal del cielo, ya venciste tu etapa de mortal, ya aliviaste tu cuerpo del tormento, ya arrancaste tu espíritu del mal. Escapaste presta a este sufrimiento, a los tuyos nos dejaste soledad. ¿Por qué en la escarcha gris del cementerio quien vio la luz, la luz ha de esperar? No se olvide tu ejemplo. Sólo espero que tu estrella no cese de alumbrar, más tu luz se me quede bien adentro y se sacie de ella el que vendrá, que todo aquel que coma de este huerto vivirá junto a ti en la eternidad. Y abrazar tu vida en mi recuerdo, y esperar nuestro reencuentro..., esperar

