Tu aroma me envuelve como incienso de amor, Es fragancia santa, como flor del Señor. Como campo de mirra, jardín celestial, Tu presencia me lleva a un gozo sin igual. Aroma de ti, Me guía hacia el jardín, Donde el alma quiere dormir, Y el amor se vuelve festín. Tus palabras son perfume de Cantares, Tu aliento, rocío que limpia los mares. No hay especia ni aceite más puro, Que el toque que encuentro en lo tuyo. Eres bálsamo de paz, Aceite fresco en mi altar, En tus brazos quiero estar, Como el amado con su amada, sin cesar.