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La Voz del Recuerdo

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V6-MINI

Érase una vez un alma que profundamente amó, y el ambicioso marinero que tras el oro partió. “Cuando la fiebre termine, volveré”, le prometió, y ella encendió un faro en la costa y al mar le cantó. Al viento y al alba juró que habría de volver, mas la luz de aquel faro comenzó a ceder. Contó estrellas, contó mareas, y su amado no volvió, y en las aguas de su pena, otra voz respondió. “La mar siempre escucha a quien se atreve a suplicar, mas ninguna de sus dádivas se concede sin pagar. Si deseas que regrese quien se fue tras el azar, entrégame aquello propio que no podrás recuperar.” Tres noches duró el ritual que la habría de cambiar: la primera dio su nombre, la segunda, su cantar. La tercera, bajo una luna que no se quiso mostrar, ofreció su voz al agua, sin saber qué iba a entregar. Y así la mar cambió su rostro y su memoria, prisionera en una isla, condenada a su custodia. Mas su canción, entre las rocas, se negaba a perecer, como faro entre la bruma que todavía consigue arder. Y una noche, entre las notas que volvieron a sonar, oyó la voz de aquella niña que cantaba junto al mar. Recordó su antiguo nombre, lo que fue y a quién amó, y en el espejo de las aguas su rostro al fin halló. Érase una vez un alma que profundamente amó, y el querido marinero que del abismo regresó. Mas las sombras de la muerte sus memorias ahogaron, y en el mar de los recuerdos, como extraños naufragaron. Si preguntáis qué fue de ella, aún le canta a la marea, su voz guía a los barcos cuando la niebla los rodea. Dicen que en el océano perdura lo que el tiempo se llevó, y entre las olas aún resuena la voz del recuerdo que quedó.

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