[Intro – hablado, rítmico] Oye… La isla no está afuera, la isla vive adentro. Tambor… llama. [Verso 1 – Rap] Nací con sal pegada en la piel ardiente, sol caribeño marcando mi frente, mi sangre vibra como cuero tensado, batá retumba cuando estoy callado. Malecón grita historias antiguas, rumba en la esquina, miradas ambiguas, soy hijo del polvo y del agua sagrada, Yemayá sopla cuando el alma está cansada. Camino firme aunque el miedo respire, la calle enseña sin que nadie lo explique, si tiembla el pecho no bajo la frente, la isla me empuja, me vuelve valiente. No vine al mundo pa’ vivir encerrado, soy marea alta rompiendo el pasado, si el vértigo sube me agarro del ritmo, cuando el tambor habla no existe abismo. [Pre-Coro – melódico suave] Si la noche me quiere probar, yo bailo con ella sin preguntar, que el fuego me queme el dolor, que el mar me devuelva el valor. [Estribillo – Cantado, amplio, festivo] Ay, Yemayá, llévame al centro del mar, que mi corazón quiere celebrar, soy isla viva, no voy a callar, mi canto es ola que vuelve a empezar. Baila, mi sangre, bajo el cielo azul, que el miedo se pierda en el tambor batú, si el mundo es inmenso, yo también lo soy, la isla que llevo camina conmigo hoy. [Verso 2 – Rap más percutante] No soy silencio, soy grito en la brisa, soy risa fuerte cuando el alma pisa, cuando la duda me quiere atrapar mi gente invisible me empieza a cantar. Ancestros bailan detrás de mi sombra, Changó en el trueno mi nombre pronombra, Elegguá abre todos los caminos, cierro los ojos, escucho destinos. Sudor en la frente, fe en la cadera, la vida no espera, la vida acelera, si caigo me levanto cantando más alto, mi isla no es cárcel, mi isla es salto. Que suenen metales, que suba la clave, que el cuerpo recuerde lo que el miedo no sabe, la fe no es silencio ni resignación, es ritmo caliente latiendo en el son. [Puente – casi ceremonial] Mar adentro, fuego adentro, tambor marcando mi pensamiento, no estoy solo cuando respiro, mi isla me canta bajito. [Estribillo Final – más grande] Ay, Yemayá, cúbreme con tu sal, lava mi pena, déjame bailar, soy isla fuerte, soy temporal, pero mi espíritu no se va a doblar. Baila, mi sangre, que suene el tambor, que el miedo se vuelva sudor, si el mundo me quiere probar, mi isla responde: ¡voy a brillar!